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miércoles, abril 15, 2020

PODEROSA PESTE


                Pocas cosas son tan seductoras para los hombres, y mujeres, como el poder. La historia está llena de ejemplos que ilustran lo que escribo, la gran mayoría de ellos por mero ejercicio del más puro y simple narcisismo que podamos imaginar. Así lo vimos con los sacerdotes mesopotámicos, los patriarcas hebreos, las dinastías chinas, los faraones, los griegos, los sacerdotes romanos, los católicos,  los Incas suramericanos, la nobleza azteca, la realeza europea, los terratenientes, los industriales y en nuestros días con los políticos. Su búsqueda y ejercicio siempre ha sido descarnada, por lo general escasa de ética; la cual, a  su vez, fue planteada como mecanismo de defensa del más débil frente al poderoso de turno.
                No obstante, fue en vano.  Las ansias de dominación de paisanos y vecinos siempre ha sido el gatillo que hace detonar el más voraz de los controles. Pareciera que las ganas de imponerse son atávicas, casi instintivas y la perversidad, también inherente a nuestra especie, ha creado rebuscadas sendas  enmascaradas de racionalidad para justificar la dominación. Desde vida después de la muerte hasta la obligación moral de velar por los que menos tienen, han  sido  las varillas del abanico con que han tratado, la más de veces con éxito, de aplacarnos. Ha sido la naturaleza, acrisolada en sus creadores, la que ha generado las respuestas más sólidas a los sátrapas de turno.
                La moraleja con la que cierra Esopo su fábula El águila y el escarabajo es de una precisión excelsa: “No desprecies nunca al pequeño y al que parece insignificante, porque no hay ningún ser tan débil que no pueda alcanzarte.”  Otro creador que antes de la era cristiana que alertó sobre los desmanes del poder fue Esquilo, él abre su pieza Agamenón con un guardián que recita: “el miedo, en vez de sueño, me acompaña y no me deja cerrar sólidamente los párpados de sueño- cuando, digo, quiero cantar o silbar y conseguir así con el canto un remedio contra el sueño, entonces lloro lamentando la desgracia de esta casa, no dirigida sabiamente como en el pasado. ¡Ojalá venga ahora una feliz liberación de estos trabajos, apareciendo en la noche el alegre mensaje de fuego!”  ¿Cómo no recordar a Sófocles? El dramaturgo pone en boca de Antígona mientras dialoga con Creonte: “Se podría decir que esto complace a todos los presentes, si el temor no les tuviera paralizada la lengua. En efecto a la tiranía le va bien en otras muchas cosas, y sobre todo le es posible obrar y decir lo que quiere.”
                Podría pensarse que eran usanzas de la Antigüedad, pero encontramos un milenio después a Shakespeare poniendo en boca de uno de sus personajes de Como les guste: “El mundo es un gran teatro, y los hombres y mujeres son actores. Todos hacen sus entradas y sus mutis y diversos papeles en su vida.” Muestras de lo escrito por Quevedo y Cervantes al respecto son infinitas. Más tarde sería el turno de Dickens  y Víctor Hugo, entre muchísimos otros que siempre fustigaron con su talento a las élites de sus momentos.
                No se trata de justificar, es un ejercicio para tratar de entender las satrapías contemporáneas. Se habla de evolución del pensamiento cuando más bien debiéramos abundar sobre su involución, en cuanto agente de control de la humanidad. Tratan de realizar torneos maniqueos donde los ciudadanos corrientes y molientes debemos ser espectadores impávidos, con el único derecho a celebrarles sus sainetes malhechos, cualquier descontento es penado de manera fulminante. Esas pretensiones han sido más cínicas cuando provienen  del llamado campo del pensamiento “progresista” donde gustan ser ubicados socialistas, comunistas y demás zarrapastrosos de similares istas. Si vemos el caso que hoy nos mantiene secuestrados en nuestras casas, la bendita Peste China, podremos entender mejor lo que aquí escribo.
                Su origen fue claramente identificado en la nación asiática, por más que los juegos retóricos del ya citado progresismo han tratado de endosarle la paternidad, maternidad y toda su parentela, a Occidente, más específicamente al malévolo imperio estadounidense.  Pero, nada más del gusto de los adelantados de nuestra era que negar todo lo real y jurarnos que estamos en Narnia. Es vergonzoso, por decir lo menos, debiéramos hablar de responsabilidad criminal, de lo ocurrido con las raquíticas estadísticas de contagio y muertes en Rusia, México, Venezuela y Cuba; así como las, a todas luces, poco serias cifras dadas a conocer por China y España. En el país amarillo no se podía esperar otra cosa, pero lo que ocurre en la península ibérica, espejo de nuestro país, es de antología. Un gobierno incompetente en manos de un grupete de ignaros que juega a evadir sus responsabilidades, mientras trata de achacar las consecuencias de su ineptitud a sus antecesores.  Por algo escribí que son espejo nuestro, no les extrañe ver ponto por las calles peninsulares brigadas en denodada lucha contra la pandemia: irán rociando con cal clorada la calle real.
                Bien puso Shakespeare en boca del Duque, en la obra ya citada, justo antes del parlamento que antes les transcribí: “Ya ves que en la desdicha nunca estamos solos. Este gran escenario universal ofrece espectáculos más tristes que la obra en que actuamos.”  Sin embargo me resisto a presenciar impertérrito semejante puesta en escena y no rechiflar a semejante elenco de mamarrachos y titiriteros de baja estofa. Es hora de que aporten, si es que son capaces de hacerlo, o de apartarse. 


© Alfredo Cedeño 

miércoles, octubre 23, 2019

ENGAÑO, LUEGO MANDO



         El poder es engaño, es el uso desapasionado, frío, cruento la mayoría de las veces, del prójimo en función del bien propio enmascarado con la manida frase de la búsqueda del bienestar común. En su búsqueda, logro y ejercicio confluyen las peores condiciones humanas. Y se patenta en cualquiera sea su nivel. Se llega a una oficina, sea cual sea su función, y desde el portero, pasando por esa representación por excelencia de la descortesía a la que han dado en llamar “seguridad”, hasta la secretaria de la cabeza de dicha dependencia, nos exigen ir dispuesto a sumergirnos en un ejercicio abyecto de sumisión, no basta con la genuflexión, necesitará humillarse. Basta que al portero se le antoje que no puedes pasar para que todos los trámites a realizar se vengan abajo. Ni hablar de la cabeza del organismo, si usted no le cae en gracia, puede estarle presentando el adelanto molecular más avanzando de la galaxia, si a él –o ella, que también entre las faldas abundan–, no le dan sus santas ganas olvídese de alquilar el traje, a ese baile no va.
         He visto brillantes y solidarios intelectuales, de esos que enuncian sólidos argumentos a favor del proletariado, saltar raudos a sacar de una botella de refresco el pitillo recién colocado por un humilde trabajador y batirlo contra el suelo, mientras mascullaba: ¿Es que no le viste las manos? A más de un sensible vate, devenido en profesor, lo vi humillar a algún discípulo por no darle la respuesta que él esperaba: ¿Bachiller, está seguro de que esto es lo suyo? Fueron varios los defensores de los cacareados derechos humanos a quienes vi limpiarse, y desechar sus costosos pañuelos de lino, luego de estrechar las manos de humildes mujeres que clamaban por justicia. José Vicente Rangel fue uno de ellos en su “gloriosa” época de diputado.
          Ha habido un largo trecho desde los primigenios guerreros, que se imponían a mandobles y coscorrones sobre sus vecinos, hasta hoy. En nuestros días la alevosía es la horma por la que se rigen todos aquellos que pretenden liderar así sea la junta de las fiestas patronales de Achaguas.  Todo se ha reducido a un torneo de ofrecimientos, aquel que más ofrece más cuotas alcanza. El lema que rige es aquel de: Jurar, jurar y jurar hasta llegar a ganar; una vez que has ganado olvidar lo jurado. La vocación de servicio que se supone hay tras el ejercicio del liderazgo social se ha pervertido a niveles que ni el propio Macchiavelli pudo suponer. Los famosos senadores romanos y sus trapisondas han  resultado niños de pecho al lado de nuestra casta política contemporánea, tanto la criolla como la exógena. Lo vemos a lo largo y ancho del mundo. Todo se ha reducido a los números y beneficios que cada quien puede obtener. Te pongo estos aranceles si no me dejas vender esto, te veto las operaciones en  tal localidad si me niegas esto otro, te apoyo en aquella alcaldía si me votas en esta diputación…
         Y así se nos va la vida en manos de una gavilla de descerebrados que juegan a ser Nerón o Hitler, les importa muy poco nuestros destinos con tal de reafirmar su primer puesto en la foto. Venezuela ha padecido un largo rosario de dicha fauna, el saldo final es la destrucción de un país que pudo ser modelo de logros. Chávez y su combo arrasaron con todo, lo peor es que en la riña de bar arrabalero por nuestros pecios los llamados demócratas lucen aún peores. Solo quieren poder; poco, muy poco, les importa la ciudadanía.

© Alfredo Cedeño

martes, febrero 16, 2016

PROVERBIO 13


No se mueve una hoja sin su voluntad
nos han repetido hasta hacerlo ficción,
tratan de ocultarnos el poder nuestro
con el cual fuimos investidos al inicio,
y seremos río, mar y lava al colocar
cada cosa y a cada fulano donde le toca.
Tiempos de huracanes están por llegar
y veremos si no movemos un bosque
en el momento que así lo decidamos.
¡Ay de aquellos infelices que no se aparten!

© Alfredo Cedeño


sábado, mayo 31, 2014

CADENAS 02

Los acemileros que pretenden gobernarnos
acumulan eslabones a los cuales disfrazan,
se pavonean con su torpeza habitual
y están convencidos de un éxito glamuroso.

Cadenas derretidas por lápices y cuadernos
que no le dan cuartel a supinas ignorancias,
gestos algunas veces desechados
pero de perseverancia hermosa y avasallante.

Largo enredo de grilletes sin futuro
se enrosca sobre su roto espinazo de reptil,
las manos de un hermoso grupo de muchachos
siguen construyéndole un catafalco al poder.   

© Alfredo Cedeño 


sábado, mayo 03, 2014

HERALDO

Prolongada boca de augurios inconclusos
y ojos bordados con oscuros presagios,
en suelo yermo yace la libertad esmeralda
y su plumaje es de almas descuadernadas,
inocencia de muchacho mancillada
y rudo choque con el poder haciéndolo adulto,
largo clarín resonante que vemos venir
y ferales vientos que rondan las esquinas…

© Alfredo Cedeño

martes, marzo 18, 2014

MANIQUEO



    El país buscaron reducirlo a dos orillas:
en aquella la ira roja del poder
en esta una esperanza inacabable
de aquel lado la estéril opacidad
de este la fértil y luminosa semilla
allá el bozal de ideas manoseadas
acá la tersura del acero labrado…
y ahora, justo aquí  de esta parte,
vuela el garbo de la belleza generosa
en cinco hermosos brazos
donde languidece un tirano bilioso.

© Alfredo Cedeño

martes, febrero 25, 2014

OPERETA

La tropa de marionetas muestra su dentadura
amenazan con gesto feroz de vesania perpetua,
cada cual empuña con torpeza una lanza inútil
y se sienten conclave de soberanos luminosos.

Exhiben sus coronas
sus bigotes
su oropel
sus estrellas y lentejuelas.

Todavía no logran entender que son ornamentos
y confunden su parafernalia de opereta barata
con la voluntad divina que alumbra las calles
cuando el público hastiado les corre el telón.

© Alfredo Cedeño
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