jueves, diciembre 14, 2006

ÓSCULO

Como una linterna que corta la noche llegó tu boca
rasgando mi decencia con la necesaria tranquilidad
que te permitió dejarme de escasos espacios ilesos
y una obediencia inacabable a tus labios y lengua.

Fue un faro para llegar al fin del universo y volver
con los remordimientos desfallecidos y sepultados
en una caravana de quimeras con olor de malabares
y un desván donde poder encontrar viejas astucias.

Se hizo vendimia dulce de crisantemos y nomeolvides
perdiendo lejanías en las dichas que nunca me dieron
o que deje arribar en las radas de ilusiones resecas
donde la sed espejeaba entre egoísmos sin proximidad.

Fue una distancia de pasos despiertos entre resolanas
de luceros fabricando coronas y caramelos de jengibre
y alzando lanzas encendidas en tus ojos llenos de gula
que me hirieron el orgullo y me salvaron del desgarro.

® Alfredo Cedeño

4 comentarios:

j.j. dijo...

Gracias Alfredo por regalarnos nuevamente su prosa. La espera valió la pena.

J.J.

Anónimo dijo...

Conchale! Conchale! Bomito,bonito.

Anónimo dijo...

Hoy al leerte (Ósculo*) descubrí que tenía mas de una lengua; en ellas se había escondido tu último beso, que no guarda distancias, ni caravanas de quimeras. Lo he presentí en una deliciosa cercanía a mis escalofríos. Ch.


*(Del lat. oscŭlum) Beso de respeto o afecto.

Anónimo dijo...

Al leerlo (Ósculo*) he descubierto mis otras lenguas; en ellas apareció su último beso sin caravanas de quimeras ni fábricas de distancias. Lo presentí deliciosamente cercano a mis escalofríos. Ch.

(Del lat. oscŭlum) Beso de respeto o afecto.