domingo, julio 29, 2007

TIERRA DUEÑAS Y OCRE

Exposición fotográfica inaugurada en Valera, estado Trujillo, el jueves 26 de julio.



Fotografiar, escribir con la luz, contar un país que se mira, que se observa con el ojo apasionado de quien ama la tierra y busca plasmar sobre el papel la imagen que conmueve, la que asombra, la que hace soñar. Es la magia del creador, la huella que va dejando en cada objeto y cada rostro captado lo que hoy podemos disfrutar en esta exposición del fotógrafo, escritor y periodista Alfredo Cedeño (Caracas,1956). Su obra fotográfica de sido expuesta en las galerías Overseas Press Club, Oller Campeche y Caribbean Cultural Center en New York; en la Galería San Juan Bautista y en el Museo de Las Américas de Puerto Rico, en el Palacio de las Industrias, Zagreb, Yugoslavia.
Cedeño ha trabajado en diferentes periódicos del país y varias agencias internacionales de noticias -France Press, NOTIMEX, Panos Pictures como reportero gráfico. Actualmente se desempeña como reportero gráfico free-lance del diario El Nacional. En 1993 el Pen Club de Venezuela publicó Cuentos de Rockola, crónicas de Muchinga.

Carmen Virginia Carrillo
























































































































































































































































































































































































































TIERRA, DUEÑAS Y OCRE

En el año 2005 salí del país por razones que ahora no vienen al caso ser citadas, pero que –y como siempre me ha ocurrido en oportunidades similares a esa- sólo sirvió como un acicate en mi invariable e inmodificable amor por esta tierra donde no me canso de celebrar haber nacido.
La lejanía me llenó de melancolía y ese otoño me recuerdo enfebrecido recorriendo Washington DC, Maryland y Virginia buscando que esa tristeza apagada de la lejanía de Venezuela se hiciera luz en aquellos ocres, rojos y dorados, que me torturaban desde su belleza marchita.
Y volví. Con una novela a medias en la maleta y casi diez mil imágenes de las cuales un poco más de cuatro mil eran del Otoño. Ahora Trujillo, trozo vital de nuestra geografía y cuna de talentos fundamentales en nuestra conformación como nación -¿Cómo olvidar a Salvador Valero, el Hombre del Anillo, Orlando Araujo, Adriano González León, Ana Enriqueta Terán, Ramón Palomares?– me honra invitándome a sus espacios.
Les ofrezco las imágenes de aquel otoño, de algunos paisajes del país, que a veces se torna melancólica realidad que lacera, y de nuestras mujeres, quienes articulan esta Tierra de Gracia con sus gestos cotidianamente heroicos y gallardos.

Alfredo Cedeño

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te felicito chico!!! sabes cuánto me alegro con esta exposición en tu país, tan postergada, tan necesaria. Espero que de aquí salgan muchas más para que se conozca mucho más tu arte, tu labor, tu sentir.

Un beso siempre,

Adri.

Anónimo dijo...

Creo que faltarian palabras,
para poder expresar lo bello,
lo hermoso que se siente cada vez que veo tu trabajo
A parte de hacerte ver que un Ser como tu frió por fuera,
pero dentro un ser de múltiples sentimientos
no podría un ser frió lograr darle ritmo, melodía a sus poemas
eres un Ser del cual nunca se podría olvidar
Suerte en tu exposición
Se te quiere mucho

Anónimo dijo...

Quedo con la boca abierta al mirar tanto talento...de nuevo muchas gracias por compartirlas.
Y no me canso de pensar y decir ud. es blanco, es negro, es gris, tiene todos los matices.

La vida es buena al permitirme tener un amigo como ud.

Soledad

..**Sidra**.. dijo...

Alfredo! Y yo.. perdiendome tantos milagros en tu vida. Recorrer tus escritos y tus fotos ayudan a alborotar la nostalgia que me arrebata el alma.

Me prometo no desaparecerme tanto, sin importarme apenas poder encontrarnos, me regalas letras y fotos maravillosas, de mi patria y de mi nostalgia.

Se te recuerda y quiere Zorrito... con todo el corazón,

Mónica