domingo, abril 06, 2014

CAIGUA

            No deja de tener su cuota de verdad, pese a lo desafortunada, la frase de José Ignacio Cabrujas que declara a “Venezuela un país provisional”. Pero esta nación, que se ha mantenido pese a la eterna ventolera que desde que el mundo es mundo la ha azotado, también es un sentimiento que nos aglutina a los nacidos en ella y a las legiones de aquellos que la han hecho suya, y todos nos aferramos a ella con la entrega que sólo despiertan los amores genuinos. Por eso es que cuando la recorremos, la olemos, la escuchamos, nos sentimos más de ella que nunca; sentimos que el amor que por ella sentimos no es una figura retórica o unas palabras bonitas para llenar un vacío. No. Cuanto más nos adentramos en ella, al conocer cada uno de sus recovecos, más entendemos lo mucho que todavía nos queda por amar de esta tierra donde tenemos la suerte de estar.
            Todos saben los momentos que vivimos, varias entregas anteriores las he dedicado a esta desdicha de poder que nos toca arrastrar y padecer. A pesar de este error al que llegamos encandilados por espejismos de culebreros, que ofrecieron el cielo con tal de tener acceso al poder, Venezuela es, sigue siendo, la Tierra de Gracia que deslumbró a Colón al vislumbrarla por primera vez; aquí siguen sus poblados y gente haciéndola producir, deslumbrando a propios y extraños.  Por todo esto es que me fui a uno de esos miles de pueblos olvidados, de esos a los que sólo atienden en jornadas espasmódicas de carácter electoral por no decir demagógicas, el cual sin embargo mantiene una digna vida productiva que le inserta en el país. 
            En la parte norte del estado Anzoátegui, a escasos 15 kilómetros en línea recta de las costas del Mar Caribe, y a unos 220 del este de Caracas, está Caigua la cual nació en el siglo XVII de manos del cura franciscano Manuel Yangües quien convenció al entonces Gobernador de la Provincia de la Nueva Andalucía (Cumaná) Don Juan Bravo de Acuña, para su fundación.
A estos parajes llegó como su primer destino misional en América fray Antonio Caulín quien luego escribiría su Historia Corográfica, Natural y Evangélica de Nueva Andalucía, Provincias de Cumaná, Nueva Barcelona, Guayana y Vertientes del río Orinoco. Revela Pablo Ojer: “hay de principios de 1743 algunas partidas de bautismo firmadas por él en calidad de teniente cura de aquella doctrina”; e informa Ojer que esos folios están en el Archivo de la Catedral de Barcelona. Creo que vale la pena citar de Caulín un fragmento en el cual narra el proceso de fundación de este pueblo: “Llevado de este Christiano y religioso pensamiento, se llegó al Governador Acuña, y le habló con humilde y religiosa modestia en esta forma: «Señor, yá que nuestra tibieza ha logrado los ejemplos y aplicaciones de V.S. hácia la Conversion de las almas, será muy del agrado de Dios, que antes de su regreso echemos la red á todos vientos. Ocho leguas de aqui habita un Cazíque llamado Caygua, con grande copia de gente Pagana que le sigue y obedece, ó por lo valiente y esforzado de su persona, ó por las habilidades de hechizero, de que tiene tanta fama entre los Indios, que es de los mas respetados de todas estas Naciones.»
Caulín describe cómo se realiza la labor de entrada de los religiosos y soldados españoles a esos predios y como el mentado cacique abjuró de sus ritos para abrazar la fe católica y su conversión se llevó a cabo en su propia casa la cual ofreció “para que como Templo del Verdadero Dios se celebrasen los Oficios Divinos donde estaba el teatro de los ritos diabolicos. Hizose esta Conversion el dia veinte y quatro de Marzo del año de mil seiscientos sesenta y siete en los días de Semana Santa, cuyos Oficios se celebraron en la misma Casa de Caygua con admiración de los Indios, y extraordinario regocijo del Governador y demás Soldados que le acompañaban.”
Más adelante Caulín explica que al poco tiempo murió ese jefe indígena, y: “Para memoria de este prodigio pusieron á este Pueblo el nombre de Caygua-Patár, que en nuestro idioma español suena la Casa de Caygua, cuyos patronos son Jesus Maria y Joseph. Está situado en una llanura muy alegre y espaciosa, á quien los Indios llaman Acuripacuár, que dice, lugar de Acúris, animales silvestres como Conexos, adonde fue trasladado por el V. Fr. Juan Solórzano el año de mil seiscientos ochenta y uno del sitio antiguo en que fue fundado. Sin que por esta mudanza (que sería de un quarto de legua) perdiese el nombre de  en memoria de tan gran Cazíque.” 
Para no abandonar al fraile historiador y concluir en lo que a él toca sigo transcribiendo: “Componese de Indios Cumanagótos y Topocuáres. Dista su planta siete leguas al Sur de la Ciudad de Barcelona, y nueve al Sureste del Pueblo de Píritu. Este lugar es el mas populoso de todas estas doctrinas y Misiones, muy sano y libre de plagas; pero tan escaso de aguas, que solo tienen las que recogen de las Lagunas y algunas Pozas o Jagueyes, donde se engendra gran copia de Renaquajos, Mosquitos, Sapos y otras sabandijas que le hacen en este punto muy penoso.”
Coloco estos cuatro párrafos del citado autor para que puedan darse una vaga idea de la raigambre de esta comunidad a la que para llegar hoy en día hay que transitar por una estrecha y maltrecha carretera. Al llegar a la sempiterna plaza Bolívar en uno de cuyos laterales esta la iglesia y las ruinas del que fuera un convento franciscano que  cada vez se deterioran más. Al lado derecho de la iglesia están también las ruinas del que fuera el aljibe que suministró por muchos años, siglos, agua a la comunidad y que ahora ha devenido en un vertedero de basura de todo tipo.
En Caigua la campana que retumba y se oye mejor es una vieja bombona de oxigeno, la campana donada por una feligrés nunca pudo sonar igual por lo que los fieles no alcanzaban llegar a los oficios religiosos.  En Caigua el trabajo artesanal con enea (Typha domingensis), así como las labores agrícolas y ganaderas son la principal fuente de ingresos, sin olvidar que los diversos organismos oficiales se dedican a sostener un amplia cantidad de empleos de tercer orden que les permiten garantizar votos en las actividades electorales, en vez de promover actividades que conduzcan al desarrollo material y cultural de la comunidad. 
Podría abundar en numerosas citas de diferentes cronistas e historiadores, amén de los ya citados Ojer y Caulín, para reforzar mi tesis del ganado puesto de Caigua en nuestra historia como país.  Si supiera que logro que uno de los que me lea se anime a tomar el camino hasta esta comunidad y hablar con su gente, llenarse de sus tradiciones orales para que cualquiera le cuente su versión de “la mujer dientuda”, o hablar de sus ancestros indígenas, me sentiría más que feliz.  Por todo esto es que cada vez que ando estas carreteras se me desarma la frase aquella sobre la "provisionalidad" y se me mete en la piel que Venezuela es una preciosa oportunidad para saber soñar.

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 
 

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente la combinación de textos y estupendas fotografías. Venezuela no es para nada provisional ni ¨campamento¨como los depresivos y desilusionados textos de Cabrujas han proclamado. Tiene profunda raigambre en una densa y larga tradición de identidad vivida y sentida. Tus aportes de hoy me recuerdan a Armas Alfonso al que siempre he leído con mucha emoción. Gracias y un abrazo.

Alejandro Moreno

Anónimo dijo...

Muy buenos días.
La moraleja es. Aún en la adversidad estamos llenos de amor para dar.
Agradecida por incluirme en este despertar dominguero.

Hortencia Ruiz

Anónimo dijo...

Buenos días......gracias por compartir tu hermoso trabajo!!!

Adriana Gomez S.

Herminia Castro dijo...

Gracias es muy intersante su documental .lo felicito

zulma dijo...

Gracias por compartir tu trabajo ,un gran recorrido por todos los rincones del país, no sabia de la existencia de este pueblo.un fuerte abrazo.

MOMO dijo...

Gracias Alfredo por hacer vibrar con tus textos y fotos todo lo que aun es Venezuela, pese a lo que está sucediendo.

Yo dijo...

Maravilloso este trabajo!, tus fotos y narrativa me encantaron. Ver en tus fotos "El Convento" por dentro, (siempre lo dan a conocer por lo que queda de su fachada, las campanas y algunas de sus viejas casas es hacer sentir la historia de este pueblo indígena. Gracias
saludos
Carmen Elena

Anónimo dijo...

buen texto buenas fotografias pero el pueblo sigue igual que seria de este y otros pueblo de nuestra querida venezuela si contarian con agua potable