martes, abril 15, 2014

DESGARROS


La lluvia de perdigones nos rajó la paciencia
y los cántaros de la paz están en las calles
para librarlos día a día de verdes dentelladas.

Manos de muchachos que los rehacen con calma
y la firmeza de los sueños que se hacen respetar
mientras hacen disipar maromas y triquiñuelas.

Piedras que manan puras a lavar y labrar libertad        
dejando sus almas en llamas sobre el pavimento
dolorosos testimonios de gestos por la libertad.

© Alfredo Cedeño


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