domingo, abril 20, 2014

SEMANA MAYOR

            Hace siete días escribí del comienzo de la Semana Santa, festividad religiosa que hoy concluye. Han sido días de recogimiento para unos, de jolgorio y solaz para otros, de ejercicio del derecho a protestar exigiendo justicia y paz para muchos.  Venezuela en estos días no hizo más que seguir recorriendo, con un poco de menor intensidad, las infinitas estaciones de un Vía Crucis que parece no tener fin. Fausto Masó en su columna sabatina de este 19 de abril lanza una campanada de alerta que no debemos echar en saco roto: “solo quieren soluciones milagrosas. No hay ninguna que nos ahorre sangre, sudor y lágrimas.”
 
 
            Han sido días en que la raigambre religiosa criolla se manifestó de manera clara e inequívoca. La afluencia a los templos así lo demostró. Los voceros de la Iglesia Católica han honrado su compromiso de pastores y han escrito y hablado sin cortapisas. El pasado martes el querido cura Alejandro Moreno en su artículo quincenal que publica en El Nacional asentó: Vivimos tiempos de Semana Santa, tiempos de mentira sobre la que se apoya una violencia mortal. La verdad aplastada bajo montañas de embustes, esa por la que, en la jerga popular, murió Cristo. Esa por la que, hasta el momento en que escribo, han muerto más de cuarenta venezolanos, han sufrido prisión más de otros dos mil, han sido torturados fría y cruelmente más de cincuenta, se han seviciado ciudades hasta convertirlas en mártires de la fe en el hombre, la dignidad, la vida y la libertad, icono San Cristóbal, merecedora de un título de nobleza: “La muy leal y muy valiente”.
 
            Por lo visto se cumplió el viejo adagio de “A Dios rogando y con el mazo dando”. En los más humildes poblados y en las más cosmopolitas urbes la feligresía manifestó la devoción a su real saber y entender. En las trujillanas Escuque y La Cejita se patentó el poema Procesión, de Federico García Lorca
Por la calleja vienen
extraños unicornios.
¿De qué campo,
de qué bosque mitológico?
Más cerca,
ya parecen astrónomos.
Fantásticos Merlines
y el Ecce Homo,
Durandarte encantado,
Orlando furioso.
 
            En Caracas Andrés Eloy Blanco siguió resucitando y vi sus versos representados el miércoles por una masa que se postró ante su amoratado patrono:
Un aguacero de plegarias
asordó la Puerta Mayor
y el Nazareno de San Pablo
salió otra vez en procesión.
  
            Vi una de las saetas de Manuel Machado
El azahar y el incienso
embriagan los sentidos.
Ventana que da a la noche
se ilumina de improviso,
y en ella una voz -¡saeta!-
canta o llora, que es lo mismo
 
Y también otra de su hermano Antonio:
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
 
Hoy la tradición venezolana hará arder a Judas hasta reducirlo a cenizas. Se asegura que esta costumbre es tan secular entre nosotros que el primero en ser representado y quemado en Venezuela fue Américo Vespucio lo cual ocurrió en Cumaná en 1499. En estos días que no han cesado los muertos, ni los gases lacrimógenos, ni las detenciones arbitrarias, ni los perdigones, ni cuanto atropello se le ha podido ocurrir al poder desbocado que padecemos, recuerdo un fragmento del cuento Tres versiones de Judas de Jorge Luis Borges:
Anota que la crucifixión de Dios no ha cesado, porque lo acontecido una sola vez en el tiempo se repite sin tregua en la eternidad. Judas, ahora, sigue cobrando las monedas de plata; sigue besando a Jesucristo; sigue arrojando las monedas de plata en el templo; sigue anudando el lazo de la cuerda en el campo de sangre.

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tremendo banquete de fotos estupendas y llenas de significado. Feliz Pascua de Resurrección.

Alejandro Moreno

Anónimo dijo...


Muy Felices Pascuas para todos, felicito a la gente, a la iglesia, y especialmente a ti, por publicar las excelentes fotos, de ése maravilloso pueblo Venezolano. Y que Dios los ilumine en estos tan desagradables momentos. Que la paz, el amor y la solidaridad acaben con la barbarie. FELICES PASCUAS. Juan Angel Petta-Buenos Aires- Argentina