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miércoles, febrero 21, 2018

HABLANDO DE BURROS


                Hay libros a los que regreso con frecuencia y fruición, son textos que recuerdo con extrema claridad, sobra decir que son palabras que me marcaron. Son varios, que con sus primeras palabras se convirtieron en una suerte de aldaba que al apenas oírlas, o leerlas, ya sabe uno cuál es. Estoy seguro de que muchos de quienes me leen recordarán aquello de: "Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor".  El Principito, saltará más de uno. O aquello de: "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor".
                ¿Hay que decir algo de aquel otro que comienza: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."? ¿Cómo olvidar a Dante y sus versos iniciales de La Divina Comedia: "Del camino de nuestra vida/encontréme por una selva oscura,/que la derecha senda era perdida"? ¿Cómo no identificar a Verne y su De la tierra a la luna en aquellas frases iniciales: "Durante la guerra de Secesión de los Estados Unidos, se estableció en Baltimore, ciudad del Estado de Maryland, una nueva sociedad de mucha influencia"?
                Por supuesto que al recordar: " Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen derecha.", es la figura del maestro Rómulo Gallegos la que salta con majestad a entregarnos su Doña Bárbara.  Como ellos son infinitos los comienzos de obras que me suelen hacer cabriolas en la memoria. Hago este recuento porque hoy, al sentarme a celebrar mi encuentro semanal con quienes me leen, para su gusto o disgusto, pienso en azotar a los burros rojos y sus comparsas en menesteres electorales, pero de inmediato me reprocho por mi infeliz asociación, que no es la primera vez que lo hago en este espacio.
                ¿Cómo asociar a esta horda de termitas con los solípedos? ¿Dónde estaban mis recuerdos para olvidar aquellas palabras iniciales de Juan Ramón Jiménez: "Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro"? ¿Acaso hay correspondencia entre esa belleza y la sordidez que padecemos? ¿Se puede siquiera pensar en comparar a un pastor y al moreno aquel de voz meliflua con los asnos? Qué infeliz he sido en mis vituperios para con esta cáfila de seres impresentables, qué injusto para con Platero y sus compañeros. A todos presento mis excusas.

© Alfredo Cedeño

sábado, agosto 27, 2016

¿SOMOS?


                Venezuela es un mar de conflictos irresolutos donde hemos navegado desde nuestra génesis. En Doña Bárbara el maestro Rómulo Gallegos retrató a perfección esa eterna diatriba en la cual vivimos sumergidos; barbarie y sensibilidad, viveza y gentileza, egoísmo y solidaridad, son caras de una misma moneda que somos. Por lo general ha solido imponerse nuestro lado oscuro y hemos visto dejar al margen con excusas baladíes nuestra parte luminosa. Es así como Bolívar desplazó a Miranda, Castro y Gómez nos aherrojaron durante casi cuatro décadas, el propio Gallegos fue desplazado por una turba militar de la presidencia de la república.
                El triunfo de la fiereza ha sido constante y avasallador. En todos los ámbitos gente muy valiosa ha sido desplazada por jugadas de maromeros trasnochados. Las excusas de las que se han agarrado para arrinconar al talento han sido proverbiales. Son oportunidades en las que pienso en las palabras que usaba mi abuela Elvira en situaciones de ese tipo: “Es que si usaran la inteligencia que tienen para vainas buenas, ya estarían en la luna”.    
                El bendito bozal marxista que nos secuestró el razonamiento y la intelectualidad nacional, a quienes les encanta autodefinirse como intelligentsia, ha sido otro vívido ejemplo de ello. Conozco varios académicos de honestas raíces democráticas coquetear, de mente y piernas abiertas, con cierta hermenéutica izquierdista como forma expedita para ascender en el escalafón universitario. Esa dictadura se ha manifestado a plenitud en el mundo literario. Los mejores ejemplos de ello fueron el ya citado Gallegos, Juan Liscano y Andrés Eloy Blanco, cuya obra nunca fue atendida en profundidad por los “académicos” por haber sido adecos.
                La tela que puede ser cortada en ese sentido es inabarcable, es proporcional a la mezquina miopía de un sectarismo que se arropó con la bandera de la solidaridad y la justicia social, las cuales pretendieron impartir a partir de la segregación de mentes muy valiosas. Recuerdo la vergüenza con la cual esa pluma privilegiada que fue Adriano González León, el 4 de agosto de 2006, durante la rueda de prensa para anunciar el primer ciclo de cátedras literarias de Escribas, donde, sentado a la diestra de Eugenio Montejo, reconoció que con Gallegos y su obra se había cometido una injusticia  innombrable y que ella era de una inmensa calidad; al final de sus palabras ese día con un murmullo de voz reconoció que él mismo había caído en eso y que había privado en su generación el estigmatizarlo por su militancia política.   
                Como ellos los ejemplos son incontables. Otro al que se trató de minimizar su trabajo por sus simpatías con el partido blanco fue a Juan Liscano.  Nunca dejaron de enrostrarle que había sido el organizador del Festival de la Tradición que se realizó en el Nuevo Circo de Caracas del 17 al 21 de febrero de 1948 con motivo de la ascensión al poder de Rómulo Gallegos. A falta de argumentación real con la cual cuestionarle se limitaban a soltarle con sorna su condición de folklorista. Extraña manera de insultar la de aquellos que se decían defensores de los valores del pueblo y hacían befa de quien hizo que la urbe conociera las manifestaciones más puras de la cultura venezolana. Él no se arredró ante las arremetidas retóricas, y cuando en la década de los 60 estalló el conflicto armado de la guerrilla no le dio cuartel a lo que llamó “el absurdo (…) la carencia de base doctrinaria y dialéctica de esa insurgencia”.
                No menos doloroso fue en ese tiempo lo vivido por el querido poeta Jesús Rosas Marcano, una de las mentes más y mejor formadas que he conocido, de una sapiencia y humildad muy sólidas. Una tarde caminando bajo el sol infernal de Araya me confió: “Coño mijo, a mí me cobraron que mi hermano estuviera peleando contra la guerrilla y esa izquierda todopoderosa de la [universidad] Central me la puso bien chiquita, no me quedó otra que hacerme el pendejo y agachar la cabeza”. Su hermano fue el oficial del ejército Juan Bautista Rosas Marcano, quien perdió parte de su mano derecha durante unas operaciones contra la guerrilla de la citada década.  A Chuchú, como lo conocíamos, lo salvó del destierro “intelectual” su talento y trabajo incansable, tanto en lides docentes como en una larga y todavía inapreciable labor investigativa. Hay todavía quienes pretenden minimizarlo reduciéndolo a “el que hacía las canciones de Un Solo Pueblo”.
                Es una muy larga lista de desatinos perpetrados contra muchos de nuestros talentos y ante ello el silencio se impone. Nadie quiere enfrentarse a la omnímoda petulancia de un grupete arrogante y “progresista” que consagra o destruye a quien se le antoja amparado por el prestigioso paraguas de lo académico. En julio de este año George Steiner en declaraciones a Borja Hermoso de El País, España, resumió muy bien la situación de la que hablo: “…el más grande de los críticos es minúsculo comparado con cualquier creador. Así que hablemos claro y no nos hagamos ilusiones. (…) en la universidad hay una vanidad descomunal. Y les sienta mal que les digas claramente que son parásitos. Parásitos en la melena del león”.
                Este paradigma ha permeado a todas las esferas, mejor no abundemos en nuestro campo político porque es nauseabundo lo que se puede mostrar a manera de ejemplo. Regreso a Liscano y en el poema Somos, de su libro Resurgencias tal vez esté la respuesta:
Somos hoy los inestables transeúntes de las nuevas ciudades
brotadas entre los escombros de los pueblos nativos.
Pasamos sin saberlo, de lo acabado a lo reciente desconocido
y malgastado ya.

© Alfredo Cedeño


Alfredo Cedeño

sábado, agosto 06, 2016

¿DIOS LOS CRÍA Y EL BILLETE LOS JUNTA?

                 Venezuela, tal parece, es el territorio de los imposibles, tanto buenos como malos. En nuestro país pueden ocurrir los episodios más sublimes, pero también los más sórdidos. Podemos presumir de un Aquiles Nazoa capaz de encontrar en El Silencio una patrulla llena de niños presos, abrirles la puerta y hacerlos huir en estampida para luego meterse en ella a esperar allí sentado el retorno de los policías.  Pero también podemos avergonzarnos de haber llegado al punto en que la tumba del maestro Rómulo Gallegos sea profanada y que el hecho quede impune.
                En un escenario donde lo canallesco se muestra al lado de lo excelso cualquier cosa se puede esperar, pero no por ello estamos curados enteramente contra tales bamboleos. Es así como nos inflamos al oír a Seann Pen recitar los versos de Eugenio Montejo en la cinta 21 gramos:
La tierra giró para acercarnos
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño…
Pero también nos sacudimos casi convulsos al enterarnos en nota firmada por el periodista Emili Blasco que nos informa de una reciente reunión en Margarita entre el “honorable”, y también destituido, magistrado de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón; con el no menos “insigne” general y diputado Hugo Armando Carvajal, hombre fuerte de las trapisondas de la mal llamada inteligencia venezolana.
                ¿A cuenta de qué estos dos señores se reúnen a la chita callando en Margarita?  Explica Blasco que la eminencia ibérica está dedicada a elaborar un informe “para cuestionar la validez de los procedimientos utilizados por EE.UU. y que puede ser usado en la defensa de varios imputados, como los sobrinos de Maduro que se encuentran presos en Nueva York”.  Por lo visto, tal como en su momento escribiera Quevedo:  
Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
anda continuo amarillo.
(…)
Poderoso caballero
es don Dinero.
                El mencionado hombre de leyes saltó a la fama el 10 de octubre de 1998 cuando dictó en España una orden de detención contra el dictador chileno Augusto Pinochet, quien se encontraba en Londres desde el 21 de septiembre de ese año donde había acudido para operarse de una hernia discal lumbar.  Garzón no solo le dictó esa medida sino que una semana después de su detención emitió una orden de embargo de sus posibles cuentas bancarias en Suiza, Luxemburgo y otros países; pero sin meterse con un centenar de cuentas secretas millonarias en Estados Unidos. Por supuesto a partir de ese momento el jurista andaluz se convirtió en personaje de culto para los devotos de las leyes. 
                Don Baltasar comenzó a desfilar por todas las pasarelas imaginables del mundo entero y más que juez parecía una estrella que ni Freddy Mercury en sus buenos tiempos. Tiempo después Los Angeles Times en una semblanza sobre él habla de su ingreso en la historia “con un golpe de bolígrafo” y aseguraba que personificaba la España moderna: “impetuosa, con estilo, amante de la diversión y frenética”. Es el mismo que en junio del 2007 visitó Venezuela como invitado especial del 37° Congreso Anual de  la  Confederación Venezolana de Industriales –CONINDUSTRIA­– y en el hotel Eurobuilding le escuché preguntar: “¿Cuántos ciudadanos venezolanos habrían votado por la desaparición de Radio Caracas Televisión?”, para luego afirmar: “Cerrar un medio de comunicación no es el mejor sistema para garantizar la libertad de expresión”.   Ello le valió no pocos reproches de la pléyade roja. El entonces canciller venezolano, hoy bigotudo bailarín, Nicolás Maduro, lo calificó de “triste y cobarde”.  En aquellos días era vicepresidente de la república el por lo visto inefable Jorge Rodríguez quien lo despachó con el epíteto de payaso y pagado “para decir lo que quiere oír la oligarquía venezolana”.  Eran días en que el Tribunal Supremo de Justicia lo presidía Luisa Estela Morales, quien no se quedó corta tampoco y dijo que Garzón “vino como un mercenario a parcializarse con una posición que no le estaba dada”. La jurisconsulta cerró afirmando con herido orgullo: “Venezuela no acepta, y su Poder Judicial menos, un neocolonialismo que venga a usurpar lo que es la competencia y la jurisdicción de nuestro país”.
                Su eminencia Garzón siguió dando vueltas por el mundo y por lo visto cobrando unos jornales nada despreciables. Es así como a comienzos de este año 2016 se supo que él había sido “coordinador en asesoramiento internacional en derechos humanos” en la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina cuando fue designado por la presidenta Cristina Fernández. Fueron 96.368 pesos (6.500 euros) que se le pagaron cada mes al impoluto hombre de leyes. El cargo lo ocupó desde diciembre de 2012, año que fue condenado en su país natal a 11 años de inhabilitación como juez por prevaricación al investigar el caso Gürtel.
                ¿Y de este lado acá quién fue su interlocutor?  El ahora diputado y muy detestado en las filas castrenses “El Pollo” Carvajal, quien egresó de la Academia Militar Venezolana en 1981 como parte de la promoción Teniente Pedro Camejo.  Un comentario oído en varias ocasiones por los pasillos militares es: “Siempre fue brutooooo, nunca estuvo entre los primeros, pero participó en el golpe con Chávez”. Los hechos parecen refrendar la frase pues ocupó el puesto 59 en medio de 73 oficiales. Entre sus compañeros de promoción estuvieron de primero Ronald Blanco La Cruz, luego gobernador del estado Táchira, en segundo lugar Edgar Hernández Behrens, quien luego presidió el antro de mil vagabunderías que fue la Comisión de Administración de Divisas –CADIVI–, de quinto el ahora opositor Carlos Guyón Celis, de octavo estuvo José Fernando Blondet Serfaty, quien murió en un accidente aéreo en El Junquito cuando venía desde Puerto Ayacucho donde fungía como jefe de guarnición de Amazonas.
                Lo cierto es que este señor, nacido en Viento Fresco, estado Monagas, pese a sus aparentes limitaciones se convirtió en el hombre fuerte del stablishment rojo rojito.  Todos coinciden en describirlo como un hombre de extremado bajo perfil, acostumbrado a “joder sin que nadie lo vea”, él es quien decide los ascensos y cargos de importancia de los militares, y si algún oficial cae en desgracia con él lo humilla hasta límites inimaginables y la única manera de que pueda salvar su carrera es arrodillándose y pidiéndole perdón, es quien da el visto bueno a todo paso de avance en el mundo verde. 
                Sus maneras poco convencionales han estado vinculadas a episodios poco claros que han ocurrido en estos años de administración “revolucionaria”. Uno de ellos fue la llamada “Masacre de Kennedy”, ocurrida en Las Adjuntas, al suroeste de Caracas, el 27 de noviembre de 2005, cuando los estudiantes de la Universidad Santa María Leonardo González, Edgar Quintero y Erick Montenegro, fueron asesinados a pesar de gritar que eran estudiantes.  Lo mismo se puede decir de la poco clara muerte de un guardaespaldas de su hijo en San Antonio de los Altos.
                Un episodio del que se habla en muy baja voz por los pasillos militares, y al cual lo vinculan de manera insistente,  es el del secuestro-detención del general retirado de la GN Ramón Lozada Saavedra a quien el 26 de noviembre 2013 una comisión de la DIM lo sacó a la fuerza de su vehículo en Montalbán, Caracas, para aparecer días después en San Fernando de Apure. En su momento nada se dijo de este caso y ahora se sabe que en efecto había sido entregado a las FARC y fue la posición firme del actual ministro de la defensa Padrino López quien exigió su aparición o convocaría a una rueda de prensa lo que hizo que el oficial apareciera en las cercanías de la frontera con Colombia.
                Tampoco puedo dejar de mencionar que desde hace tiempo ha sido seguido desde Estados Unidos de manera casi permanente. En 2008 la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro actuó en su contra por “asistir materialmente las actividades de narcotráfico de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”, y en el 2014 lo imputaron por un envío a ese país de 5,6 toneladas de cocaína, lo cual se tradujo en el episodio vivido a fines de julio del 2014 en la isla de Aruba donde fue detenido y casi entregado a la DEA.
                Estas pinceladas que doy de este par de pájaros de cuentas son para resaltar la calidad de interlocutores que se reunieron en suelo margariteño para implementar la argumentación jurídica que debe echar por tierra las acusaciones contra los narcosobrinos apresados en Haití.
¿Será que el desprendido señor Garzón está haciendo estas gestiones de manera generosa y no está recibiendo un centavo por su defensa de la observancia de las leyes?  Es posible, pero no puedo dejar de pensar en los versos finales del ya citado poema del bachiller Quevedo:
Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

© Alfredo Cedeño


sábado, agosto 22, 2015

LOS PAGAPEOS




                Es triste escribir lo que viene: somos una sociedad enferma, con una larga convalecencia, y un, aún más largo, proceso de recuperación por delante. ¿Lo podremos soportar y asumir con la entereza y disciplina del caso? No me atrevería a decir una cosa u otra, pero a veces el pesimismo tiende a predominar.  La negativa parece imponérseme. Al dar una ojeada a nuestra historia veo una larga hilera de hechos que nos muestran como somos los mismos de siempre: pocas veces asumimos nuestras responsabilidades, y siempre buscamos cómo trasladar a otro la carga de nuestras actuaciones.
                Un episodio de Boves El Urogallo de Francisco Herrera Luque, a quien pedí prestado el nombre de esta nota de hoy, describe de manera nítida lo que digo: “…la señora importante que es víctima de una flatulencia sonora y  continúa que no puede disimular. En misa y de rodillas, como usted se imaginará, el cual se acrecienta, dando lugar a una serie de situaciones a la cual más risible. ¿Qué cree Ud. que inventaron para resolver esta situación? Pues nada menos que ponerle al lado a una negrita, para que cada vez que salga el cuesco echarle la culpa a ella, y meterle un coscorrón a la infeliz, lo que le ha merecido el nombre de "la pagapeos".”
                Antes que Herrera Luque el maestro Rómulo Gallegos, quien fuera por demás certero a la hora de plasmar nuestros arquetipos conductuales, describe muy bien la misma situación, aunque con otros personajes y diferente escenario, en su novela Canaima. Allí representa a los hermanos Vellorini, Francisco y José, quienes eran dueños de la “casa de comercio”, como la define él, más importante de Upata y de Tumeremo. Francisco, quien vivía en la primera población, y de aparente afabilidad, era llamado Vellorini el bueno, y a José, quien estaba a cargo del negocio en la otra ciudad, lo tildaban como Vellorini el malo.  Bien explica el autor que todo era una superchería del "bueno", quien andaba de tramoya en tramoya y todo cuanto podía endilgarle a su hermano mayor, pues así lo hacía sin el menor empacho.
                Es larga la lista de ejemplos de similar tenor que podría seguir citando, ni que hablar de nuestra historia política. Recuerden que, al decir de cierta izquierda ortodoxa, a la caída de Pérez Jiménez no fue la gloriosa clase obrera la que tomó el poder porque la pérfida oligarquía criolla, en connivencia con malévolos planes del imperialismo, les jugó quiquirigüiqui y se quedó con todo. Ni de vaina dicen que fueron unos incapaces de tomo y lomo que no fueron competentes para articular una propuesta seria de conducción del país en medio de aquella crisis, y era lo que el país necesitaba. Había que dedicarse a saquear las sedes de la Seguridad Nacional y otras dependencias oficiales, con lo cual no hicieron más que reconfirmar su miopía inacabable ya que no fueron capaces de preservar esos archivos para poder estudiar a profundidad lo que en esos organismos ocurría. Algunas voces, supuestamente, malintencionadas aseguran que ello había sido necesario para  borrar las huellas de muchos honorables que habían abrazado entusiastamente el oficio de soplón.
                De estas veleidades conductuales –¡por supuesto¡– tampoco se escaparon los “luchadores demócratas”, quienes usaron la excusa del combate contra la lucha armada para cometer toda clase de atropellos contra sus adversarios, y en una inmensa mayoría contra población civil inocente. Baste recordar los desmanes hacia los campesinos en Lara, Falcón, Yaracuy, Monagas, Miranda; así como  contra habitantes de Caracas, las principales ciudades del país y numerosas poblaciones.
                Siempre hemos sido unos ases en desviar el foco de atención, ya que a eso se reduce todo, en diluir nuestras responsabilidades, cuando no endosarlas a otro, sea quien sea. ¿No recuerdan aquel Aló, presidente del 2 de marzo del 2008, cuando grandilocuentemete, como acostumbraba ser su estilo, el fallecido comandante vociferó en cadena nacional: "Señor ministro de Defensa, muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia, de inmediato, batallones de tanques. La aviación militar que se despliegue"? Recuerdo en esos días estar por las carreteras de Lara, y en el parador de Brisas de Arenales encontré una caravana de autobuses particulares que llevaban a parte de esas fuerzas hacia la frontera. Daba lástima aquella masa imberbe, a la que ni bastimento se le había provisto, comprando con su propio dinero comida, cuando no pidiéndose prestado dinero unos a otros para completar y poder comprar una arepa de queso blanco y medio litro de jugo de naranja. Recuerdo haberle comentado a quienes me acompañaban: ¿Así pretende este infeliz defender la soberanía?, en tres días los cachacos estarán en Caracas haciendo ajiaco en la plaza Bolívar si les da la gana. A los pocos días el sempiterno fabulador adujo que todo había sido un éxito, y guardó un hermético silencio sobre el fracaso de su mojiganga bélica; pero más calló sobre los supuestos orígenes de sus arrebatos napoleónicos, que no era más que un profundo terror a las computadoras encontradas en el campamento de Raúl Reyes, en las cuales se asegura hay evidencias de todo tipo que demuestran sus vínculos con la narcoguerrilla colombiana.
                ¡Ah!, pero es que tampoco los ditirambos y la prosopopeya son patrimonio exclusivo rojo. ¿Acaso se les ha olvidado las floridas maromas retóricas con las cuales se ha buscado tratar de justificar cada una de las derrotas que, en buena o mala lid, nos fueron asestando a lo largo de estos 16 inacabables años? No hubo un solo fracaso que no fuera huérfano, todos fueron obra y gracia de la maquiavélica tramposería roja que siempre venció a la caballerosa oposición que nunca fue capaz de cometer ninguna acción que no fuera leal y valiente… Para decirlo en palabras de mi viejo tío-abuelo Jorge Cedeño: ¡No me jodan¡
                Regreso la pelota al otro lado de la cancha, donde encontramos que la debacle económica generalizada es producto de la guerra mediática, como solían decir todas las cacatúas pelicoloradas que se sajaban las venas por el socialismo del siglo XXI, pero nunca jamás por la infinidad inaudita de cagadas con las que han ido jalonando su gestión. Por supuesto todo ello ha sido hechura de la burguesía apátrida títere del imperialismo cochino que no tolera la soberanía. Pero cómo les encanta ir a comprar a cartera suelta en sus tiendas, ¿verdad Calixto Ortega?, ¿no es así Luisa Ortega?
                Por supuesto que este partido no termina todavía y al raquetazo rojo se suele responder creándonos nuevas expectativas de toda laya.  ¿Olvidaron aquellas palabras de Ramos Allup el martes 29 de noviembre del 2005 cuando formalizó el retiro de Acción Democrática de las elecciones parlamentarias que se realizaron el 4 de diciembre de ese año, y que le dio la mayoría total a los rojos en el poder legislativo? En aquellos días afirmó: “Lo hicimos por encima de intereses individuales, personales o partidistas. Estamos interpretando el sentir de la mayoría de los venezolanos, a quienes al fin y al cabo, nos debemos”. Sin embargo este mismo personaje, con su cara muy lavada y sin un ápice de vergüenza le dijo años más tarde, exactamente el 9 de marzo de 2011, a Clodovaldo Hernández en una entrevista para Ciudad CCS que “fueron también los medios los que montaron la abstención de 2005”.
                Es una sucesión de pagapeos que se sacan unos y otros de sus mangas de prestidigitadores tropicales tercermundistas. No dudan en tragarse un burro, con enjalma y todos sus aperos, para no soltar ni un mínimo eructo. Hemos visto como en los últimos meses los llamados “dirigentes” de la oposición –quienes a todas estas no sé si siquiera dirigen el tráfico– han venido anunciando con fanfarrias de todo orden la llegada del fin del mundo, chavista por supuesto, el próximo 7 de diciembre, anuncian destituciones cuales Robespiere revividos, y así ad libitum, de vaina ofrecen el regreso del "Tá barato dame dos". Se dedican a jugar con la esperanza e ingenuidad de quienes desesperados no ven cómo salir de este infierno en que nos han sumido el país. Es lo que hacen cuando en vez de explicarle a la gente que es necesario trabajo, dedicación, sacrificio, mística, educación y responsabilidad para resurgir de este enlutado escenario; le llenan la cabeza de pájaros preñados volando en retroceso con el supuesto triunfo en la Asamblea. ¿Qué van a hacer si no hay elecciones? ¿Qué van a hacer si en efecto hay un fraude gigantesco? ¿Cuáles son las opciones a llevar adelante en caso de que alguno de estos escenarios se suceda? No duden en pensar que entonces veremos a nuestros flamantes mariscales de poltrona saltar a señalar a quienes les hemos venido pidiendo reiteradamente la necesidad de reformular las acciones, como los pagapeos de turno.
No son gratuitos  los eventos ocurridos en La Guajira recientemente, ni en la frontera tachirense. Lo sorprendente es la ligereza con que ambos sucesos han sido abordados de lado y lado, no era de sorprender que así lo hicieran en el bando oficial, pero que de este lado de la cancha sea así es irritante.  Cuando se recorre La Guajira se aprende que allí nada es al azar, allí funciona una rigurosa e inamovible sociedad de castas y todo cuanto ocurre es porque los “señores” guajiros así lo permiten. ¿Alzamiento popular sin el visto bueno de esos capitostes que siempre han impuesto a sangre y fuego sus baronías? Allá quienes quieran comprar ese cuento. Lo otro que sorprende es que han surgido especialistas y conocedores del ámbito guajiro y todos hablan de sus informantes en aquellos lares, donde precisamente por todos lados te dicen en susurros que los camiones 750 que van cargados de mercancías y alimentos de todo tipo son de Nohely Pocaterra, y que van escoltados por indígenas equipados con armas de guerra. ¡Oh sorpresa!, a ninguno de los tantos entendidos se le ha leído nada al respecto. La sensación que tengo es que una vez más la complicidad terminó por imponer sus normas.
Ante lo ocurrido en Táchira y el decreto estentóreo del señor presidente limitando las garantías constitucionales en el estado Táchira, al decretar allí estado de excepción, no se necesita ser mago para avizorar un globo de ensayo que luego se extenderá a todo el país para suspender las elecciones. Esa posibilidad la hemos señalado muchas veces unas cuantas voces y la respuesta ha sido cuando no la descalificación, el silencio, o el encasquetarnos el mote de atipolíticos, especie de santo grial que de un tiempo a  esta parte usan para tratar de callar todas las voces críticas a la manera torpe y desmañada como se han venido dizque conduciendo. ¿Qué vamos a hacer ante ese escenario? ¿Vamos a repetir la  misma situación de la madrugada del 16 de agosto del 2004 cuando Carrasquero anunció el triunfo de Chávez y en la quinta Monteverde “la dirigencia” corría como una manada de gallinas atacadas por un zorro, y no fueron capaces de convocar a la gente a la calle a defender el triunfo que se había obtenido? Es pertinente recalcar que el rol de pagapeos de los medios de comunicación, tanto propietarios como trabajadores, ha gozado de una vitalidad extrema en estos últimos tiempos. No creo equivocarme al vaticinar un futuro bastante cercano donde, todos quienes hemos alertado del infierno que se avecina, seremos los pagapeos de este serallo de arrogantes que no se cansan de hacer gala de ineptitud en el manejo del momento que vivimos. 

© Alfredo Cedeño

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