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martes, agosto 11, 2015

PROFECÍA 15



Sin empachos entonarán zureos a la luna
y se proclamarán gentiles palomas de dócil pelaje,
son lobos cubiertos de suave plumaje
aguardan en los tejados para quebrarnos las ventanas,
nos quieren despellejar sin misericordia…

© Alfredo Cedeño


sábado, agosto 16, 2014

ARCO

Nos hicieron la vida cuadros
y la calle trataron de cerrarla,
sin lograr enderezar el arco
de la ventana donde se asoma la paz…

© Alfredo Cedeño

martes, diciembre 03, 2013

VERDE MAREA

El hormigón cercado por las hojas fue un trasto inofensivo
un relámpago sin fulgores de cristales grises arrinconados
una efímera grandeza que se desvanece sin mejor opción…


© Alfredo Cedeño

jueves, agosto 08, 2013

CONTADOR

Si contara las hojas y las estrellas
detallaría la arena y las olas
abriría ventanas y olería las postales
sabría como saben tu boca y dedos
caminaría por el borde del cielo
y vería en cada vacío uno de tus orgasmos.


© Alfredo Cedeño

jueves, junio 20, 2013

HIELO

De mi ventana a la tuya ahora hay tres calles
y una barrera de hormigón hecha edificios
tan fríos como tus miradas de desprecio.


© Alfredo Cedeño


sábado, junio 01, 2013

VENTANAS

La semana pasada, cuando escribí sobre Burere, en el estado Lara, recibí dos mensajes que fueron el “gatillo” que disparó este trabajo que les entrego hoy. Uno de ellos fue de la querida y muy caraqueña Ylleny Rodríguez quien con su donaire de siempre me soltó en un mensaje: “Qué no habrá visto esa ventana?”
 
            Un rato más tarde me escribió el no menos querido José Humberto Márquez, nacido, amamantado y destetado en la muy venerable y tachirense Táriba, quien con su tono lapidario de siempre me espetó: “¿Cuántas ventanas habrás retratado en tu vida?”
 

           Ambos mensajes me quedaron rodando en la cabeza como maraca sin palo. Bien saben los que me conocen que no puedo ver una provocación porque le saltó encima.  Tal vez por ello la cadena de matrimonios que arrastro, pero sigamos en lo que estamos que si a la escasa resistencia a los desplantes unimos la tendencia incontrolable al desvarío bien corren el riesgo de terminar leyendo una diatriba sobre sabrá Dios qué tópico. Así que sigamos con lo originalmente pensado.
 
            Si recurrimos al venerable mataburros encontraremos que ventana es: “Abertura más o menos elevada sobre el suelo, que se deja en una pared para dar luz y ventilación.”  Palabras más, frases menos, podemos encontrar una retahíla de diversas definiciones de similar tenor en diversos textos, manuales, enciclopedias, tratados y demás publicaciones conexas.
 
Ahora bien, no puedo dejar de preguntarme: ¿sólo eso es una ventana? Y de inmediato Philip Larkin me entrega la respuesta:
más que en palabras, pienso en ventanas altas:
el cristal en donde cabe el sol y, más allá,
el hondo aire azul, que nada muestra,
y no está en ninguna parte, y es interminable.
 
Por eso es que siempre retrato ventanas: ellas que han visto todo y se han ido de vuelta a la nada, la muerte que por todos aguarda, son mudas vocerías de penas y esperanzas. Vanos llenos de sonrisas, gestos, palabras, llantos, traiciones, y ese vastísimo abanico que solemos desplegar en nuestro día a día, lo cual conjuro con la mirada que me permite saborear el lente. 
 
Ahora quien me auxilia es el maestro Benedetti, quien surge raudo de mi memoria:
De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
 
           Son los ojos de nuestras moradas que dejan saber, o al menos incitan a presumir, lo que guardan y atesoran.  Konstantínos Kaváfis lo dijo impecablemente:
En estas oscuras piezas, donde paso
días agobiantes, voy y vuelvo arriba abajo
para hallar las ventanas. -Cuando se abra
una ventana habrá un consuelo- .
 
            ¿Consuelo? ¿Se puede encontrarlo en verdad? No puedo dejar por fuera al poeta de los poetas: Federico García Lorca
Asomo la cabeza
por mi ventana, y veo
cómo quiere cortarla
la cuchilla del viento.
 
            Andando y desandando esta amada Venezuela de mis tormentos encontré la reencarnación del holandés Mondrián en una combinación sobria y alegre de cuatro modestos cristales que cubrían de la polvareda las apolilladas imágenes de un templo a punto de derrumbarse.
            Las he visto desde afuera, y también he visto del lado adentro como las calles descuartizadas por el calor son un vaho que trata de atenazarte la garganta. He sido voyeurista impenitente que trata de averiguar la vida ajena, a veces con fortuna otras saliendo con las tablas en la cabeza y unas cuantas recordatorias de aquella que me parió. Con ellas aprendí la entera dimensión de la frase que Shakespeare pone en boca de Julieta: Ventana, deja entrar el día y deja salir mi vida.
 
            Unas apenas son humildes hojas de madera, pero con la digna fortaleza de cumplir su función de cobijo y protección.  Otras altivas, muchas desportilladas, pero con la altivez de la solera de tiempos idos en los cuales fueron signo de poderío. Ambas mudas testigos de filigranas de los corazones y más de una innecesaria ruindad de esas en las que tanto se empeña el ser humano en refocilarse.
 
            Son los ojos atentos que siempre vigilan al que pasa y amparan al que tras ellas se cobija, cuencas preñadas de ilusiones o de congojas, cálidos albergues donde las heridas se lamen y sellan, y las alegrías se desparraman.
 
            Estas ventanas que hoy comparto con ustedes han sido parte medular de mi búsqueda que, al escudriñar en sus vidas e historias, ha sido herramienta para tratar de entender, entendiéndolos a ellos, sus ocupantes, mi raigambre.  Las ventanas han sido parte de ese arado que plantó a mi tierra en mí mismo de la más hermosa manera.   Gracias por dejarme compartirlas con ustedes…

© Alfredo Cedeño

 
 

sábado, noviembre 24, 2012

SIGNOS

Hay días cuando la noche se puebla de soles diminutos
que abren ventanas donde se acicalan las luciérnagas,
son suaves parpadeos de estrellas fugaces sin caminos
ni balcones donde mirar el paso de carruajes enlutados.

© Alfredo Cedeño


martes, agosto 07, 2012

ANHELO


Cuando los alambres se espinan y cercan las ventanas
siempre hay un fondo de luz donde el verde salta
como los venados volanderos por las montañas
o las perdices naciendo desde la mano de Dédalo
quizás en las alas sucias de tres garzas descarriadas
o las maderas que se astillan para burlar las sombras.

© Alfredo Cedeño

jueves, mayo 24, 2012

PARALELOGRAMOS


Cada rectángulo es un paso al borde del arcoiris
se solapan bajo los mantos que les impusieron
mientras quiebran cristales en finas rendijas del cielo…

© Alfredo Cedeño
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