domingo, febrero 04, 2007

GENEROSOS

Temprano como niño en Navidad llegué flores en mano
y ella solo musitó un adiós lleno de rabias
al compás de una caravana de insultos
que marchitaron las margaritas en mis manos doloridas
de tanto consolar a su prima del reciente divorcio.

Muy poco sirvieron las explicaciones
de la misericordia militante que echó a andar
mi gesto de amor a la prójima
para calmar aquel frenesí de maldecirme con encono
hasta llegar a gestos homicidas abominando de mi fe.

La tarde me agarró en una vieja capilla donde me asilé
a rogar mientras escampaba la lluvia de perfidias
que se ensañaron con mis sueños de buen samaritano
de poder dar bálsamos a esa niña
para que pudiera embalsamar su tristeza.

Y con la tarde llegó la noche y volvió la pariente del consuelo
para compensar generosa en mí los desahogos
y completar los desmanes que había sugerido
aquella víbora homiciana de cuerpito lindo
que me puso en medio de la calle por mi caridad participante.

® Alfredo Cedeño

4 comentarios:

Anónimo dijo...

......ni las flores, ni las explicaciones, ni los ruegos, valieron.....estas en el medio de la calle.
Luna

luna, la verdera dijo...

Hoy más que nunca estás en medio de nuestra cama... donde sobran y están de más las flores y las explicaciones y los ruegos solo son para saborear tus besos y nuestras ganas!
Luna
(la verdadera)

Anónimo dijo...

Me encanta el niño que hay en ti cuando recorres mi cuerpo y encuentras las flores y mis ruegos y sin pedirnos explicación nos entregamos calidamente......hasta el amanecer. Pero luego quedas..........en el medio de la calle
Luna
(la verdadera)

aceituna verde dijo...

A veces es asi, pero si me traen margaritas, violetas o "no me olvides" (las flores de mi tierra) olvido el frenesi, las maldiciones, los gestos homicidas y desmanes de vibora que me puedan surgir
amargo , pero bello