domingo, enero 05, 2014

TRUJILLANEANDO 13 (LA PUERTA)

A 440 kilómetros en línea recta al suroeste de Caracas, y a 23 de Valera en similar dirección, así como a 38.5 al oeste de la otrora trashumante Trujillo, está localizado al que algunos mal hablados –a quienes Dios me libre de imitar– llaman “el barrio más frío de Maracaibo” debido a que los maracuchos, o marabinos como suelen autodenominarse los nativos de la capital zuliana, han hecho de este sitio su habitual sitio de escape al inclemente sol habitual en sus lares.
 
A fines del siglo XVIII el obispo Mariano Martí visitó el lugar y en  DOCUMENTOS relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas se puede leer: “En la santa pastoral visita de este pueblo del Apóstol San Pablo de Bombay, alias La Puerta, doctrina de indios tributarios, en la jurisdicción de la ciudad de Trujillo…”. Ya desde el título bien sabían de qué rincón trujillano escribo hoy, así que sigamos.  El ilustre pastor, sin lugar a dudas oía mal o cargaba las orejas sucias...y colocó la ciudad hindú allí.
 
Y digo esto de los problemas auditivos de su eminencia ya que también se lee en su obra: “Al pueblo de la Puerta ahunque ahora lo llaman el pueblo de San Pablo Apóstol de Bombay, cuyo nombre Bombay tiene esta quebrada o río que corre entre estos dos cerros”.  Me parece escuchar a mi buen recordado y pésimo hablante, cuando se le alborotaba el vasco, del jesuita Severiano Bidegain, y quien fue mi Prefecto de Estudio en Jesús Obrero, que  de haber oído al  mentado patriarca diciendo tal cosa de seguro hubiera saltado: “¡No sea asno, que es Momboy  como se llama el bendito río!”
 
Se asegura que La Puerta fue fundada el domingo 9 de agosto de 1620, o sea: faltando 64 días para que se cumplieran los 128 años de la llegada del genovés Colón a este continente.  Debe explicarse en honor a la verdad que más que una fundación lo que ocurrió fue el establecimiento de uno de los llamados “pueblos de doctrinas”, figura empleada para congregar y proteger a los indígenas de las zonas donde ellos los hubiera.
 
Fray Buenaventura de Carrocera  explica que esta fórmula se estableció a partir de una cédula de Felipe II expedida el 20 de mayo de 1578, y dirigida a “Don Martín Enríquez, nuestro virrey, gobernador y capitán general de la Nueva España y presidente de la nuestra Audiencia Real que reside en la ciudad de México”, en la cual se lee: “Y porque tenemos entendido que para poder ser doctrinados e instruidos los dichos indios es cosa muy importante el reducirlos a pueblos”.
 
Lo real es que de la fundación de Bombay, Mombay, San Pablo o La Puerta no existe acta o documentación alguna. Lo que si se puede leer en los documentos del citado viaje de Martí es lo siguiente: “Notase que dentro del pueblo consta por la relación del Cura que no hay español alguno, como assimismo que fuera de el no hay indio alguno, y de la propria suerte consta que fuera del pueblo no hay españoles a excepcion de los que se contaran en los sitios que abajo se expresaran.”  Cada cual que saque la conclusión que mejor le venga.
 
A todas estas, más de uno de ustedes se preguntará: ¿Y de dónde cipote viene entonces La Puerta? Buena pregunta que trataré de responder lo más breve posible. En 1717 el rey Felipe V, harto del inacabable pugilato administrativo en que vivían entre la parte norte de lo que hoy llamamos Suramérica y las autoridades de Perú, de las cuales dependían todos estos territorios, creó el Virreinato de Nueva Granada, al cual pertenecía la provincia de Venezuela. ¿Adivinan cuál era la población que estaba en “La Puerta de Venezuela”? De ahí a la consabida desacralización de San Pablo Apóstol de Momboy para metamorfosearse en La Puerta sólo Dios y su apóstol sabrán cuanto tiempo pasó, pero así fue.
 
Por aquí pasó el 13 de junio de 1813 Simón José Antonio de la Trinidad Bolívar y Palacios, cuando venía desde Timotes buscando rumbo hacia Trujillo, cuando llevaba a cabo su Campaña Admirable. Los mil fantasmas, demonios y sueños que seguramente llevaba a cuestas lo llevan dos días más tarde a proclamar su terrible Proclama de Guerra a Muerte, episodio de nuestra guerra independentista en torno al cual todavía se polemiza, y que cerraba con la sanguinaria frase: “Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables.”
            La Puerta, pese al habitual desmadre de días de fiesta y fines de semana que la han hecho vivir uno y mil vaivenes, sobrevive a las orillas del Momboy.  Empezando el siglo XIX Alejandro de Humboldt en su muchas veces mencionado texto Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente dice que allí “Se cultivan ya los cereales de Europa…”. Hoy sus vecinos se siguen dedicando a las duras y rudas faenas agrícolas, cualquiera puede verlos en tales menesteres en los barbechos que preñan la vera de sus caminos. Cada domingo se les puede ver de gesto limpio andar por las calles de su pueblo, pasan con la parsimonia que solo da la montaña a sus hijos.
 
La Puerta, a la postre refleja lo que como país somos: un racimo de pompas de jabón donde el arcoíris se disuelve y con las que jugamos inocentes sin saber siquiera hacia donde irán, y mucho menos sin la más peregrina idea de cuánto durarán, pero con la esperanza secreta de que sean eternas…

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 

1 comentario:

zulma dijo...

Un inolvidable lugar de los Andes Venezolanos,sitio de muchas historia y lugar preferido por loa recién casados para pasar la luna de miel, sobre todo los de los lugares aledaños. Allí fui muchas veces por cualquier pre testo. debido a la cercanía con Carora, muchas fiestas en el Antiguo Hotel Guadalupe , recuerdos muy gratos, de mis pasos para la cuidad de Mérida donde esturdí.Gracias Alfredo por mostrar la cara real del pueblo , no ha cambiado mucho ,a pesar de las invasiones de la que sufre todos los fines de semanas y fiestas de rigor.