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domingo, febrero 08, 2026

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS…
























          Sin el lenguaje seríamos un rebaño que deambulara con parsimonia, a veces, o retozara sin mayores consecuencias, otras tantas. Existiríamos cual mansa manada o cerril tropel de bestias silvestres.  Gracias a Dios, en caso de que lo haya, tenemos el don de entendernos a través de la palabra. No ha sido gratuito que, desde tiempos inmemoriales hayan aparecido quienes, por medio del control del cómo nos comunicamos, traten de manejar dicho vínculo a su antojo.

          Los peligros que ello conlleva se han advertido siempre. Sófocles en Antígona muestra cómo el uso inflexible de la palabra acaba en desgracia, para explicarlo de manera sucinta. Cicerón, siglos después, escribió: “El discurso es imagen del alma”. Más tarde sería Shakespeare quien pondrá en labios de Polonio, al hablar con su hijo Laertes: “No des voz a tus pensamientos, ni permitas que ningún pensamiento desproporcionado se convierta en acción”.

          Mucha tela que cortar ante estas palabras frente al sainete tragicómico que vivimos ahora en Venezuela. ¡Y en muchas otras partes! Uno escucha el regüeldo de quien dice con desparpajo que El Helicoide es el Country Club de las cárceles, y que tener esposado ocho días a un preso político no es tortura, y duele tanta astracanada.  ¿Cómo se puede llegar a tal estulticia? Ese episodio me hizo recordar una larga conversación con Jaime Ballestas (Otrova Gomás), en la que me dijo: “No es la religión, es la ideología el verdadero opio de muchos”.

          Son muchísimos los que quieren jugar al calambur en estos días, buscan algo así del estilo “este es conde y disimula”, con unos resultados penosos. Por eso, vemos al hermanísimo, y parlanchín presidente del parapeto legislativo, tratar de montar un bodrio con los presos políticos. Como buen prestidigitador buscó de manipular al presentarse ante uno de los presidios y anunciar, mientras abraza a una de sus alcahuetas, la pronta liberación de sus víctimas. ¡Hiena carroñera! Siquiera por la memoria de tu padre, cuya muerte fue sancionada debidamente en sus homicidas, debieras guardar un poco de respeto por quienes han pagado con sangre el haberse atrevido a protestar.

          Sobran los cabrones, y perdonen el francés, pero cada uno debe ser llamado como lo que es, que hablan de reconciliación e insisten con el maldito diálogo. ¿Para qué? ¿Para que aquellos que han destrozado bienes, vidas y país sigan aferrados a la teta pública?

¿Quién eligió al bartolo malhecho de Capriles representante de nuestra colectividad? ¿Quién nominó al saco de frases altisonantes de Timoteo Zambrano? ¿De dónde sacaron a Mercedes Malavé? ¿Quién puso a Stalin González a representarnos? Mucho había tardado Felipe Mujica en aparecer para pedir su parte de la ubre. Todos son la precisa representación de lo que ha de desaparecer de nuestro futuro. Más de uno debería terminar en similar pensión a la de los Maduro-Flores.

          Bien lo sabe la marioneta mayor, Delcy Eloina, que todo eso es pan de hoy y hambre para mañana. Le guste o no, más temprano que tarde, tendrá que sentarse, si es que la dejan, con el presidente Edmundo González y con María Corina Machado, todos los demás son una caricatura mal trazada.

          En 1946 George Orwell publicó el ensayo Politics and the English Language –Política y el lenguaje inglés–. Allí encontré una frase demoledora que retrata a perfección lo que estamos viendo: “El lenguaje político está diseñado para hacer que las mentiras suenen verdaderas, que el asesinato resulte respetable y para dar una apariencia de solidez a lo que no es más que aire”.

 

© Alfredo Cedeño  






miércoles, febrero 26, 2020

SIN FIANZAS NI FIADORES


                Desconozco el origen de la cacareada frase “huir hacia adelante”, muchos le atribuyen un hondo significado emocional que refleja irresponsabilidad e improvisación. Franklin Virgüez, a través de su  personaje Eudomar Santos en Por estas calles, resumió a cabalidad esa situación con su famoso “como vaya viniendo vamos viendo”. Fue terrible ver como una lápida de esa magnitud no fue entendida por nadie y todo el país celebró la malhadada frase del malandro buena nota de la telenovela de Ibsen Martínez. Amén de no haber sido entendida en su momento, sigue sin ser comprendida la actitud encerrada en esas cinco palabras, tan es así que sigue siendo una especie de fe de vida venezolana.
                No podemos vender petróleo traficamos oro, nos decomisan el oro contrabandeamos Coltan, vetan las piedras esas gritamos pidiendo respeto, y así hasta el infinito de ida y vuelta, lo que importa es seguir haciendo lo que se nos sale de las santas ganas porque a fin de cuentas no hay a quien presentarle balance. ¿O es que Delcy Eloina en Barajas no lo demuestra? ¿Acaso Herman Escarrá bebiendo café ensimismado en su iphone en una terraza romana no lo ratifica? ¿Es que las visas americanas de las que disfrutan generales y cuanto bicho de uña colorada existe no lo comprueba? Una cosa son los gritos para el público de galería y otra cuando estoy en función privada pro fondos los niños pobres del Amazonas.
                Lo mismo pasa en el otro bando, no crean ustedes que las profundas capacidades evasivas son patrimonio revolucionario. Al parecer poco importa que en la empresa Monómeros el monarca es el ex gobernador Rosales; menos trascendencia tiene que un aspirante a alcalde aparezca recibiendo dinero de un potentado petrolero oficialista; ni hablar de aquello que tiene que ver con acciones que a la larga terminaron por oxigenar a Chávez, y luego a Maduro, y sus respectivas comparsas.  El lema parece ser: ¡A olvidar para que nadie nos pueda cobrar! 
                Huir es escapar, correr desesperadamente, evitar la realidad.  Frente a la huida está la sobrevivencia, la que millones de venezolanos han debido afrontar dejando atrás a la que fuera el vergel americano.  Ante el dolor se entiende la evasión como mecanismo de defensa, salvo algunas patologías el masoquismo no nos resulta inherente. Donde creo que no habrá habilidad evasiva que valga será cuando llegue el momento de rendir cuentas ante la justicia terrenal, a la postre no somos seres etéreos ni parte de una corte metafísica en la que vaporosos efluvios marcan la pauta.  Humanos somos y humana será la ley; humanos han sido sus vagabunderías, robos y desmanes, y humana será la rectitud a la hora de presentar las cuentas.  Y las han de pagar hasta el último céntimo. Unos y otros.

© Alfredo Cedeño 

miércoles, junio 27, 2018

ABLUCIÓN NECESARIA


                 Con simplismo de canallas hay una contumaz cofradía proclamando la unidad como manto protector, aquellos que hablamos contra quienes aparecen a la cabeza de dicha congregación somos herejes que debemos ser conducidos a la hoguera de manera expedita. Por los vientos que soplan tendrán que hacerlas en cada esquina, cada día somos más los que estamos alertando contra los desbarres de borrachos de la mencionada hermandad.
                El ahora virgen y mártir yaracuyano, léase Henry Falcón, anda predicando en contra de quienes no participamos de una manera u otra en la bufonada electoral convocada por el gobierno y a la que él acudió velozmente, con lo que le dio así legitimidad a Maduro y todo su combo de incompetentes criminales altaneros y confesos. La última demostración la dio Delcy Eloina al decir con rotunda claridad que la participación de ella y su hermanito en la mojiganga bolivariana es su venganza por la muerte del padre.
                No ceso, ni cesaré, de hablar y escribir sobre esta cuadrilla de granujas –de ambos lados de la calle– que pretenden repartirse nuestro país como una ternera que entre ambos se robaron a medianoche. ¿Quién eligió a Falcón candidato? ¿Cuál fue la base social y nacional que determinó que él debía participar en la malandrería comicial de Maduro y Lucena? ¿A nombre de qué hay que soportar la andanada de moralina que él y sus huelepeos pretenden insuflarnos a troche y moche?
                Los venezolanos exigimos limpieza, transparencia y honestidad para conformar una verdadera unidad que nos saque de este marasmo en que nos ha sumergido nuestra casta política. No crean que seguiremos callados y acatando sumisamente cuanta imbecilidad se les ocurra. No es una frase hecha, que ustedes suelen repetir como cacatúas de feria marginal, en realidad Venezuela es otra, y el país exige decencia, necesita limpieza.
                El tiempo del descaro impune ha sido superado largamente, es insólito que ahora se pretenda responsabilizar a la población, que no aceptó el llamado soberbio e infeliz de salir a votar, del infierno que vive Venezuela. No creo que es gratuito que el ex gobernador en sus redes sociales escriba Gobierno y Gobernando, ambas palabras que le quedan grandes al bigote bailarín, con mayúsculas. No se me ocurre mejor manera de condensar todo citando el Evangelio de San Mateo: "¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio."

© Alfredo Cedeño

domingo, julio 16, 2017

¿ÁRBOL CAÍDO?

 
                Reconozco que me esperaba una solidaridad casi clandestina y frases fementidas de cierto grupete a raíz de la libertad condicional de Leopoldo López. Comenté con varias personas esa mañana que no pasaría una semana para que viéramos como empezarían a pujar para, por lo menos alguno de ellos, parir un piano de cola. 
                Junto a la ola de alegría que recorrió al país por su semi liberación, casi simultáneamente comenzó a ejercitarse el juego nacional de la especulación. Muy pocos lo aceptaban y celebraban, y hablo de gente inteligente, muy seria, cuya reacción inicial fue hasta de poner en duda la información que desde el ABC de España empezó a sacudir el sábado 8 de julio. “Pero es que fulanito, su hermano del alma y mugre con uña de Lilian, no me ha dicho nada”, me dijo una de las primeras voces a las que consulté.  De allí en adelante lo que preveía sería una ola de ánimo se convirtió en una inmensa nube negra de peores presagios.
                 A media mañana las acusaciones de entreguismo, negociación, torvas manipulaciones y demás zarandajas de igual ralea eran una tolvanera que vapuleaba la salida de Leopoldo de Ramo Verde. 
Pero donde todos los demonios se desataron fue cuando Lilian Tintori, la guerrera, la que puso la situación de Leopoldo y de los presos políticos venezolanos en los principales escenarios políticos del mundo, la que nunca dejó de recibir desplantes y desaires de quienes debían darle su apoyo incondicional, la que no soltó la presa en ningún momento, habló el domingo 9 de julio.
Pero, ¿qué dijo ella? Nada que no fuera cierto y a lo que esa jauría de mastines enanos que actúan como correveidiles le cayó tratando de hacer leña. Lilian, no sé si con ingenuidad o con jugada sibilina, y me inclino por esto, le mató al gobierno una de sus cartas que guardaban para usar en el momento menos pensado: el acompañamiento de los hermanitos, no sé cuál es peor que el otro, Rodríguez a su casa. Para mayor escándalo de la guardia pretoriana de la limpieza ética, ella informó: “Les dije que no puede existir más tortura en Venezuela, que no deben existir presos políticos en Venezuela y que si tenemos que trabajar en conjunto para lograr entendernos, lograr concordia y lograr una solución inmediata a la crisis que vive Venezuela, cuentan conmigo como activista de derechos humanos, como esposa de Leopoldo y como mujer”.
Los mismos que han entonado el mantra del diálogo como bálsamo de fierabrás de todos nuestros males, fueron los primeros en vapulearla y pedir su cabeza en una pica en la plaza Bolívar. Fue canallesca la manera como se pretendió hacer leña de una mujer que ha sido un roble en esta mala hora que vivimos. Como diría mi querido sobrino Ángel Alfredo: ¿Por qué no se meten la lengua atrás de la oreja?

© Alfredo Cedeño

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