sábado, enero 28, 2012

ABUE


Yo le dije a él que se dejara de estar inventando y me trajera rápido los dos kilos de harina, y ahora ni la compra, ni los reales, ni el muchacho, ni un carajo se ve por todo esto. Menos mal que se me ocurrió agarrar esta botella de agua fría, porque encima se llevó las llaves y aquí estoy como una misma pendeja esperando a que se le de la gana de aparecer para poder entrar a mi propia casa... ¡No digo yo!

Pero bueno, Carmen, ¿qué es eso?, ¿Que qué me cuesta? ¡Nada!, pero es que la abuela está allá arriba esperándome, y a mi se me olvidaron las llaves en el bolsillo, ¿cómo me voy a ir contigo al fondo de la quebrada?, deja la inventazón de vainas que después a mi es que le van a decir la letanía completa. ¿Miedo? ¡Claro que si!, mi abuelo siempre me lo decía: “Mire muchacho, cuídese la bragueta de las mujeres que de los hombres la paloma se defiende sola, porque cuando a uno le ponen el ojo esas pantaletas, mínimo te las pone de bozal y ni cuenta te vas a dar…” Y eso de que me vean por ahí con las tuyas en la jeta no es muy bonito que se diga.

Y nada que ese bendito carajo aparece. Déjalo que llegue que me va a oír la lengua, pero también tengo que ponerme a pensar que a ese muchacho tampoco lo puedo mantener enfustanao, porque sabrá Dios si hasta termina jugando en la otra banda. Yo no es que me voy a poner a criticar lo que cada quien haga de su cuerpo; pero una no es gringa, a esas no les importa un coño nada, pero yo, hija, nieta, bisnieta y tataranieta de gente como la de uno, no puedo entender eso. A mí que me llamen vieja carcamal, y que Dios me perdone por pensar en eso, pero de imaginarme que venga otro y me le haga eso al muchacho, ¡Ave María Purísima!

Ese no es el punto, chica, si conozco o no conozco mujer, ese no es problema tuyo. Lo único que sé es que tengo que irme de una buena vez porque la abuela está esperando y tú ni la harina me has dejado comprar con la cantaleta que cargas de que nos metamos allá en el fondo del zanjón del tuerto Pepe. Además, que tú nunca vas a poder hacer las arepas que hace mi abuela.

© Alfredo Cedeño

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Maravilla, gurisito tierno! Si ya escuchaba al mío, "además, que tú nunca vas a poder contar los cuentos que cuenta mi abu"
¡Y eso que soy gringa! :-)