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miércoles, diciembre 12, 2018

DE CANTALETAS Y LLORIQUEOS

 

                Días antes de las elecciones municipales, en las que la plaga roja impuso a sus comparsas, circuló una encuesta achacada al Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello.  La muestra en cuestión revelaba de manera categórica que la población apuesta ante la crisis actual por una salida electoral, y también deja ver dicho estudio de opinión que tampoco es conveniente convocar a acciones de calle.
                A ver, sin ánimos de soliviantar o apostrofar a nadie, no nos queda otra opción, en mi corta interpretación de tales cifras, que seguir aguantando este chaparrón de patria que el comandante eterno y su heredero Gofiote nos han prodigado en estos inacabables años, hasta tanto el poder de san Votico Milagroso se manifieste y nos haga libres, prósperos y elegantes.
                Como bien era de esperarse los resultados de este domingo 9 son responsabilidad de la apatía ciudadana, "que no ha entendido la magnitud de la crisis que azota nuestra adorada patria, y a la campaña de descrédito que los colaboracionistas del régimen sostienen contra los desprendidos y heroicos dirigentes que tanto se sacrifican en honor y gloria de nuestro dolorido país…". Palabras más, ripios menos, algo así es la cantaleta llorona del momento.
                Nuestra casta política, de una banda y la otra, nos han subestimado de manera sistémica y sistemática a la ciudadanía. Vemos periodistas pico de plata que callan ante los desmanes de sus jefes, lo cual se entiende cuando el portal Armando Info deja saber de ciertas propiedades en el mismo edificio del pícaro mayor, en el muy proletario vecindario de Coral Gables, en Miami. Dirigentes revolucionarios que callan obstinados ante las evidencias de las trapacerías de Andrade y su combo que es infinitamente mayor de lo que hasta ahora se ha sabido. Y todo, todo, todo, se nos pretende endosar, sin aviso y sin protesto, a nosotros, a los venezolanos de a pie, a los que hacemos el verdadero país, a cuenta de un liderazgo cada vez más apestoso.
                Ya están calentando motores para la letanía del 10 de enero cuando prosigue el mandato del impresentable de turno. ¿Cuál será la respuesta cuando el Tribunal Supremo de Justicia, o la mojiganga Constituyente, anuncie que es absolutamente legítima la administración del tío de los niños de Haití? Además de la lloradera con ropaje de denuncias y disfraz de indignación, ¿cuál es la respuesta a ritmo de ditirambo que nos exigirán apoyemos? No es tarea ardua imaginar que ya están enfrascados en sesudas disquisiciones para acuñar los nuevos apotegmas con que nos azotaran por exigir claridad, transparencia y compromiso en este momento.
                Lo que pedimos, a fin de cuentas, no es nada del otro mundo, sólo se trata de un poco de vergüenza y darle algo de amor a Venezuela, bien que lo merece, bastante que nos ha dado.

© Alfredo Cedeño

jueves, febrero 16, 2017

MISERIA Y MISERABLES


                Entre miseria y miserables hay un abismo a veces insalvable, es una sima que va mucho más allá de la mera semántica. El diccionario de la Real Academia Española con consciencia de ello coloca como tercera acepción de la segunda palabra: Extremadamente pobre. En primer lugar: Ruin o canalla.
                La miseria, o pobreza extrema como gustan algunos decir, es terrible, dolorosa, implacable, tiene olor a derrotas y humedad avejentada; sin embargo en medio de ella sobrevive la generosidad más conmovedora. Recuerdo una casa en el barrio Los Canjilones, de la parroquia La Vega, en mi Caracas natal, donde una muchacha, a la que estaba enseñando a leer y escribir, cocinaba con una ternura infinita para alimentar a sus hijos y todavía rebañaba en sus ollas para brindarme dignamente un plato de comida.  Más de una vez comí hurtándole la mirada para que no notara la conmoción que me provocaba con su desprendimiento hasta hacerme llorar.
                Ese recuerdo multiplica mi indignación ante estas dos historias. Meses atrás en la muy chavista ciudad de Miami, y digo chavista porque no hay otra que le guste más a los herederos del Atila del Siglo XXI, y más específicamente en Brickell, y para más precisión en la discoteca BLUME,  1421 South de la Miami Avenue, se desarrolló esta escena el pasado 2 de febrero: Un miembro del alto mando del despacho que encabeza la muy comprometida ministra del área penitenciaria, pagó 20.000 ¡VEINTE MIL! dólares para que su mesa estuviera llena de gente bella y fuera la más viva de la noche. El consumo permanente fue Dom Perignon. Al terminar la farra, él se encaprichó de la muchacha que los había atendido e insistió impertinentemente para que se fuera con él, sus compañeras me narran su actuación desagradable, al marcharse le dejó a ella de propina 2.000 ¡DOS MIL! dólares mientras le decía: Te lo pierdes.
                No es el único caso. Meses atrás, allí mismo, un vociferante rojo rojito se prendó de otra, le hizo todo tipo de avances, ella se dedicó a trabajar. Al final, el muy revolucionario cliente firmó el recibo de la tarjeta y colocó 5.000 ¡CINCO MIL! dólares de propina. Ya va, no termina el cuento, seguidamente le dijo con tono tartajoso: Si quieres le pongo otro cero, pero ya sabes, te vienes a pasar la noche conmigo.
                Miserables es poco para como merecen ser tildados estas basuras que siguen desangrando nuestro esquilmado país. Peores son quienes habiendo tenido cómo ayudarnos a zafar de ellos se han dedicado a cultivar su propia agenda. Tan ruines como unos son los otros.

© Alfredo Cedeño

miércoles, julio 08, 2015

VENEZUELA ROJA

Comparto con ustedes las fotos y texto del catalogo de mi exposición Venezuela Roja, que se inaugura hoy en la galería The Chill Concept, 114 NE, 20 Te., Wynwood, Miami, 33137.
Esta muestra la dedico a la memoria de Pedro Llorens. Estará abierta hasta el proximo 20 de julio.
       Desde muy temprano, en el siglo XV, nuestras tierras fueron descritas como sede del Edén, Cristóbal Colón se las pintaba a los Reyes de España de la siguiente forma: “así tengo en mi ánima que allí donde dije, en Tierra de Gracia, se halla el Paraíso Terrenal.” En estos últimos tres lustros, gracias a una eficaz labor destructiva, nuestros espacios se han convertido en la versión tropical del Infierno.

       Casi de niño, a los 14 años, comencé a transitar los caminos informativos con un periódico en mimeógrafo que hacía en mi colegio de secundaria, son 44 años que llevo en este oficio y puedo dar fe de que no ha habido un escenario peor para el quehacer periodístico en nuestro país que este tiempo de gobierno supuestamente revolucionario. No son frases rebuscadas decir que se juega la vida cada uno de nosotros cada vez que sale a buscar la información. 

       Los trabajadores de la comunicación hemos tenido que aprender a vivir con el miedo como una herramienta del oficio. Hemos visto como los atropellos a la ciudadanía se han convertido en una rutina de barbarie por parte de aquellos que debieran velar por su integridad. Hemos sido testigos de un deterioro que parece no tener fin y que cada día nos deja más hundidos en el desamparo.

       No hay espacios que no sean útiles para hacer saber la ruda y muy dura realidad que nos toca vivir a los venezolanos. Por ello estas fotos, para eso esta exposición donde cada imagen fue hecha pensando en cómo mostrar la violencia con que nos han ido arropando la vida en Venezuela. Es una manera de hacer ver en lo que nos han transformado nuestra amada Tierra de Gracia. 



© Alfredo Cedeño

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, junio 20, 2015

JUAN ANTONIO BLANCO GIL 1

“Era un país sin ser perfecto ni mucho menos, con grandes diferencias, grandes desigualdades, lo sabemos; no era lo mismo la gente que vivía en las afueras de Caracas o en los ranchos que quienes lo hacían en las zonas más urbanizadas, pero la situación actual es una situación de pobreza generalizada, salvo bolsones de nuevos ricos que son los que están hegemonizando todas las palancas del poder. No es que ustedes van hacia donde iba Cuba, es que ustedes están ya asumiendo lo peor de lo que ha sido Cuba. Y para mi vergüenza personal, como cubano, yo responsabilizo a Cuba de ese desastre.” Él se desempeña en la actualidad como Director ejecutivo del Center for Latin American and Caribbean Initiatives del Miami Dade College, en dicha ciudad estadounidense.   De hablar pausado, que honra su rol de catedrático, pero de inextirpables raíces antillanas que pronto afloran, no pierde la visión de todo el escenario. “Ahora mismo, cuando se habla de sacar a Cuba de la lista de países terroristas, al mismo tiempo sancionan por primera vez algún personaje del gobierno de Venezuela; y no es el tema que esté defendiendo que Cuba permanezca en la lista de países terroristas, porque esa es una lista bastante inoperante desde muchos puntos de vista.  Pero en vez de decir: Esta lista, señores, ya no sirve por esto, por esto y por esto. En lugar de hacer eso el camino que se ha tomado es tratar de demostrar que Cuba ha tomado el camino de la Madre Teresa de Calcuta, y que todas sus malas prácticas anteriores han sido abandonadas y que ahora realmente merece ser reconocida en sus nuevas buenas actitudes. Eso es inaceptable. Es inaceptable porque para mí cada muerto en Caracas tiene una responsabilidad cubana.”
El doctor Blanco fue por largos años un funcionario de altísimo nivel dentro del gobierno cubano, por ello consideré pertinente compartir con ustedes una muy larga conversación en la que recorrimos a grandes pinceladas su vida, y entender, desde su narración en primer plano, muchos eventos, así como la personalidad de quien pretenden -los rojos-rojitos- se convierta ahora en nuestro nuevo Mesías.  Pero dejemos que siga hablando él: “¿Cómo me van a decir a mí que pueden sancionar por narcotráfico, lavado de dinero, colaborar con el terrorismo internacional, a una cantidad de funcionarios venezolanos y que los asesores cubanos que controlan el Fuerte Tiuna, que controlan el sistema informático, que controlan las identidades, controlan la Inmigración, controlan los aeropuertos nunca vieron entrar y salir cocaína? ¿Nunca vieron un avión aterrizar en un lugar no debido en un radar? ¿No sabían que esa gente estaba metida en narcotráfico? ¿No sabían que había bases guerrilleras de las FARC metida en el territorio venezolano cuando la denunció Uribe? ¡No hombre. No! Por supuesto que ellos son corresponsables completos y directos de todo eso, pero repito esta es una discusión no para decir que Cuba no salga de la lista de países terroristas, yo creo que esa es una lista que valdría la pena, en su totalidad, revisar su valor como instrumento de política exterior o de seguridad nacional. Ese no es el punto, el punto es que la manera, la estrategia usada para exceptuar a Cuba de esa lista ha sido aportar una cantidad de argumentos francamente ridículos.”
               Él nació el 4 de octubre de 1947 en el muy habanero sector de El Vedado, casi en Marianao, pero la casa de sus padres estaba en la punta del puente Almendares, “que está del lado de Vedado, pero de ahí nos mudamos para un reparto que se llamaba curiosamente La Sierra.  Fui a una escuela bilingüe, privada, propiedad de una norteamericana. Mi madre hacía traducciones por cuenta propia para revistas como Bohemia y mi padre trabajaba como empleado de oficina en una de las mejores, más famosas fábricas de tabacos y cigarros cubanos que era Calixto López y compañía, donde hacían los tabacos que fumaba Churchill, le mandaban todos los años una remesa en un gran mueble hecho especialmente para él. La escuela para mí fue una cosa muy interesante, allí estudiaban mucho hijo de diplomáticos americanos, en las mañanas dábamos las clases el curso escolar tal y como estaba programado en Estados Unidos, por las tardes tal y como dictaba el ministerio de educación en Cuba. Para los diplomáticos americanos era una gran ventaja porque ellos podían regresar a Estados Unidos, con sus hijos que podían ir a la escuela al día siguiente de haber llegado e incorporarse y tomar las clases exactamente en el punto donde las habían dejado en La Habana. Ahí había también algunas personas hijos de las clases más pudientes cubanas. Yo, en mi caso, estaba expuesto a una doble influencia cultural política, ideológica, porque mis padres eran comunistas. Los dos pertenecían al llamado Partido Socialista Popular, que era el Partido Comunista de Cuba, y mi papá además tenía doble militancia, él era gallego, se había ido de España a los doce años, nunca había regresado, pero entró a militar al Partido Comunista Español. Como resultado de eso, yo estudiaba en una escuela pronorteamericana y eminentemente anticomunista, estaba rodeado de esa influencia por parte de los alumnos y profesores, pero en la casa recibía otra visión.  Mis padres estaban involucrados, sobre todo mi madre, en la lucha clandestina. El caso de mi padre era además muy simpático porque al tener esta doble militancia, Batista, en un momento determinado, cuando comienza la lucha armada contra él, declara ilegal el Partido Comunista Cubano, pero no al Partido Comunista Español, o sea que esos militantes podían seguirse reuniendo, porque no era considerado una actividad ilegal de que ellos tuvieran ese tipo de militancia, lo consideraban casi como una representación cultural de un partido foráneo. Irónicamente esto ponía a mi padre en situaciones muy difíciles porque había veces que el Partido Comunista Cubano decía: Piérdanse porque viene una redada; y el Partido Comunista Español decía: No, no se escondan porque entonces vamos a dar la impresión de que no estamos haciendo uso de nuestro derecho a ejercer la legalidad. Los dos eran dirigentes sindicales, pero mi madre particularmente se había destacado mucho en el Movimiento Feminista y sindical cubano.”
               El hijo de Antonio Blanco y Elena Gil de Blanco va hilvanando recuerdos y explica que ella fue una de las cinco mujeres que formó parte del Comité Central del Partido Comunista de Cuba de Fidel, “cuando él fabrica a dedo, porque no hubo ni Congreso, un primer partido comunista ya con ese nombre en Cuba, en el año 65, ella entra junto con Vilma Espín, que era la mujer de Raúl Castro, con Celia Sánchez, que era la asistenta de Fidel, Clementina Sierra y Haydee Santamaría. Mi madre tenía una larga trayectoria como líder sindical feminista reconocida en Cuba con los telefónicos, con la Nestlé, pero debo decir que mis padres no llegan al comunismo intelectualmente, mis padres llegan al comunismo por la vía emocional y por la vía de las luchas obreras, es lo que los conduce al ideal.  Esa era la influencia que tenía en mi casa, y un par de veces los puse en peligro porque sumergido en estas dos corrientes, la anticomunista de la escuela y la comunista de mi casa, un día en una discusión con unos amiguitos en la escuela, que decían que los comunistas eran asesinos, y no sé qué; yo dije: Eso no es verdad porque mis padres son comunistas. ¡Eso era lo peor que yo podía haber dicho en medio de la dictadura de Batista a unos niños en una escuela! Entonces llamaron a buscar a mis padres y se armó un gran rollo, no me acuerdo cómo resolvieron aquel asunto.  En mi casa se daban reuniones clandestinas de la célula del partido comunista, y mi madre, rompiendo la disciplina del partido, apoyó La Sierra Maestra, y se lo permitió a los militantes del partido. La línea del partido comunista hasta muy tarde, en el año 58 fue que cambiaron, era no apoyar a La Sierra Maestra, no mandar dinero y no alzarse en armas; y mi madre decía: Sí quieren apoyar apoyen y si quieren alzarse en armas alcense, yo no les voy a poner disciplina de partido por eso. Ella era la jefe de célula. Mi casa estuvo once veces invadida por la policía de Batista, de las cuales yo estuve tres presente, la mayor parte de las veces yo estaba en la escuela. A veces venía el Servicio de Inteligencia Militar, llamado SIM, era el más brutal de todos, hubo otras veces que venía un servicio que había sido fabricado por el FBI con apoyo de la embajada americana, que era mucho más intelectual que se llamaba BRAC, Buró de Represión de Actividades Comunistas, y esa gente trabajaba con más inteligencia, pero cuando llegaba el SIM era con una ametralladora Thompson en la mano dándole patadas a las ventanas y a las puertas, rompiendo todo, el BRAC era otra cosa. No te quiero decir que eran santos, pero operaban de una manera diferente trataban de influir sobre los militantes: Usted está en una causa perdida, por qué usted se va a meter en esto?, usted es una persona decente.  Era gente de mucho más preparación, de hecho yo creo que los americanos, en unos libros que he leído, trataron de hacer eso para ver si creaban algún tipo de tradición policiaca en Cuba que contuviera la salvajada de los sistemas represivos de Batista, dar un cierto profesionalismo a los cuerpos represivos y que actuaran de otra manera, y en medio de eso nos sorprendió  la revolución, la caída de Batista en el año 59.”
      Sus padres permanecieron en Cuba todo el tiempo, hasta morir, “murieron antes de la Perestroika, o sea que no vieron el final de la Unión Soviética y la caída de todo aquello… Mi padre era más crítico del capitalismo que amante ciego del comunismo, quizás mi madre un poquito más elemental, más emotiva, una persona de un verbo muy movilizador, y por eso era sindicalista, ¿no?, le decían La Pasionaria Cubana porque tenía esa capacidad de enardecer a un público y de un gran coraje. Recuerdo a mi madre enfrentada a la policía cuando llegó a la casa que querían que le abriera la puerta, ya se habían llevado a mi padre preso y ella dijo: No, no te voy a abrir la puerta. Pero es que tengo que llevarte detenida. Usted no me puede llevar porque tengo a mi hijo. Bueno nos lo llevamos también. Usted no tiene orden de arresto contra él, así que hasta que no vuelva mi marido aquí ustedes no entran.  Después le dijeron a mi padre que estaba casado con una salvaje (se ríe largamente). Después se lo dije: mami tú eres muy valiente. Ella me respondió: No, yo no soy valiente eso es un disparate lo que acabo de hacer pero me salió del alma. Yo tenía ocho años o algo así, recuerdo que ella en una ocasión, que recogieron a mi padre primero, ella me mandó a hacer un recorrido, solo, en un taxi al que le dio dos o tres direcciones para que me llevara, direcciones de otros militantes del partido para que les avisara de dos cosas, una que mi papá estaba preso y que trataran de hacer algo por sacarlo, y otra que se escondieran también porque los iban a coger a ellos. Esa fue mi primera digamos función como militante no registrado del partido, o sea movilizarme para ayudar a los demás.” El tiempo y la distancia, ese par de asesores inmejorables le permiten ver en estos días: “Mi padre, curiosamente, desde muy temprano nunca tuvo una fe completa, ciega, en Fidel Castro, desde muy temprano decía que Fidel tenía condiciones de demagogo y que no le gustaba toda esa demagogia de que nuestro pueblo es el mejor y nuestro pueblo y no sé qué. El viejo era mucho más objetivo que mi mamá en esas cosas, por supuesto ese tipo de  comentarios en aquel momento era un súper secreto de familia.”
Hijo único, considera tuvo la trayectoria natural que alguien con esas circunstancias que explica pueda haber tenido. “Yo me incorporo también a la revolución. Me había incorporado de cierta forma de antes, con eso de buscar gente para que se escondiera y toda esa historia, escondiendo la propaganda del partido porque yo era quien sabía dentro de la casa donde estaba, y recuerdo una vez que venía la policía por la escalera, estábamos en un segundo piso, me dice mi madre: Deshácete de eso ahora mismo. Fui, la busqué, la saqué y la tiré por el balcón que había en la parte de atrás, eran unos panfletos que estaban amarraditos, pero en vez de caer en el solar yermo que era donde quería, no piché bien, y cayó en el apartamento de abajo; eso era una familia donde había uno que era soldado de Batista, pero la señora, para que tú veas la cuestión; mi padre y mi madre eran personas tan decentes que todo el mundo los quería, entonces la señora de la casa después vino y le devolvió: Mira Elena yo creo que esto se les cayó a ustedes por el balcón. Y nunca nos delató, lo que te da a ti cómo había ese tipo de ética por encima de la política en aquel momento. Uno de los problemas del totalitarismo es que invade todos los terrenos y hace imposible una actuación moral de esta índole porque impone una moral, que puede darse de bruces con la ética universal; y tú mataras si te digo que mates, tú delataras si yo te digo que delates, y esa moral se sobrepone a toda consideración ética universal y es una perversión completa de la conducta.”
Juan Antonio reconoce sin ambages que “con esa experiencia vivida abracé con mucho entusiasmo la revolución. Estaba yo para entonces en segundo año de bachillerato, ya había terminado, me faltaba un examen por hacer nada más porque había suspendido uno, y vino la Invasión de Bahía de Cochinos, vino la intervención de las escuelas, y la llamada Campaña de Alfabetización donde se llamó a los jóvenes, yo tendría 13 años, a que nos sumáramos como alfabetizadores y fuéramos a los sectores rurales. A mí me destinaron a un sector donde había alzados, había una guerra civil andando, había alzados en Matanzas, en la zona de Arcos de Canasí, que era uno de los puntos, después me enteré, al cabo de los años del peligro de eso porque era uno de los puntos de infiltración de armas y personas por la CIA y había alzados en toda esa zona. Ciertamente, por el día tú veías la milicia que pasaba por acá y por la noche los alzados pasaban para el otro lado, vaya, era bastante tensa y complicada la situación. Dormía en un bohío, una casa de unos campesinos. Nos repartieron, le preguntaron a los campesinos si querían albergarnos, entonces ahí puse una hamaca, yo estaba solo, con 13 años, que después pensando en esto yo digo: ¡Coño!, esto fue otro de los maquiavelismos de Fidel Castro, porque si tú eres jefe de Estado y en tu país hay una guerra civil lo primero que haces es decir: Vamos a seguir con esta campaña de alfabetización pero a los menores de edad no los manden a la zona de guerra, sáquenlo, pónganlos en las ciudades. No, no, no, mientras más mártires mejor. Así fue que hubo un par de casos de maestros voluntarios que fueron asesinados, no hay otra palabra para describirlo, por la tropa de alzados, después no hubo más.  Ahora, hemos oído tantas veces la propaganda  de los asesinatos de los alfabetizadores que tal parece que hubo mil, en realidad hubo dos durante toda la guerra civil. A este hombre no le importaba ponernos en esa situación, nos mandaba a esos lugares y perfectamente pudimos haber sido nuevos miembros del panteón de los mártires de la revolución y esa fue la manera en que pasé el año 61. Como seis meses, en ese mismo lugar, en esa misma zona, alfabetizando, por supuesto la cartilla con que dábamos clase era una provocación: F es para escribir Fidel, R es para escribir Revolución, obviamente no era una enseñanza alfabetizadora neutral sino que tenía una carga ideológica desde el principio y eso era una de las cosas que también irritaba a los alzados; por ello no nos verían como simples maestros sino comisarios ideológicos del régimen en aquel momento.”
           Al regresar a la ciudad prosiguió con su formación académica, en 1962 la llamada Crisis de los Cohetes lo agarra como alumno del Instituto de La Habana. “Acababa de cumplir quince años y nosotros, los varones, asumimos aquí lo más probable es que terminamos todos muertos, porque si aquí tiran una bomba atómica nos van a matar a todos y nosotros todavía no hemos tenido tiempo de tener relaciones sexuales, no sé qué, entonces nos dedicamos a tratar de persuadir a todas las muchachas del Instituto de por qué no vivir la vida los últimos momentos de la mejor manera posible. ¡Qué va! No teníamos éxito ninguno porque estaban tan educadas todavía en el valor de la virginidad y el matrimonio y toda esa historia que no logramos persuadir a ninguna… los años 60 todavía no estaban en su apogeo. Después de la crisis, ¿qué sucede?, los norteamericanos están todavía tratando de  verificar que Cuba cumpla con los acuerdos a los que habían llegado con Khrushchev, pero por su parte Fidel Castro estaba tratando de evitar que le llevaran todo, y entonces una de las cosas que los soviéticos dijeron fue: Bueno nosotros podemos dejarte los sistemas de cohetería anti aérea pero tú tienes que buscar la manera que esto lo puedan manejar los cubanos, tengo que decir que esos cohetes no los voy a retirar porque esos cohetes ya están en manos de los cubanos. ¿Qué pasa? El Ejército Rebelde no tenía en aquel momento personas con capacidad académica, intelectual, para entender aquellos cohetes y su electrónica, así que hicieron un reclutamiento voluntario, voluntario bajo gran presión pero voluntario al fin, en los centros de enseñanza secundaria, entre ellos el mío, y las universidades, para reclutar estudiantes que pudieran inmediatamente con un curso intensivo de los soviéticos, que todavía estaban ahí, aprender a usar aquella cosa. Así fue que entramos en lo que en aquel momento le llamaban pomposamente “Armas Estratégicas”, y no eran armas estratégicas, eran cohetes antiaéreos, y a mí me reclutan para eso, y el esposo de Yoanny Sánchez fue uno de los que fue reclutado también. Y me fui para el Ejercito, y estuve como cuatro años en esa historia, hasta que salí de esa matraca.”

© Alfredo Cedeño

PS: La próxima semana publicaré la segunda parte de esta entrevista.
 

miércoles, marzo 18, 2015

MEDIODÍA

Bastan retazos sueltos en un balcón
para desbocar el alma,
exilios peregrinos que abanican el día
con amarga persistencia...
y seguimos construyendo certezas
donde cobijarnos a esperar sin resignación.

© Alfredo Cedeño

jueves, marzo 12, 2015

NOSTALGIA


Con displicencia aparente y sobre impoluto pavimento extraño
me asaltó sin rodeos
y me puso nudos en el cuerpo
hasta enlazarme más a la tierra momentáneamente lejana,
amargos días separado de una luna que no brilla igual
y aullidos en lontananza de una jauría inclemente
que muerde y desgarra
los pocos pecios restantes de nuestra comarca...

© Alfredo Cedeño

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