sábado, junio 21, 2014

MAROMERAS

Hacen sus acrobacias y van a la noche
a esconder sus llamaradas
mientras el rocío es un chorro de perlas
sobre el cual la araña trata alevosa
de envolver con sus mañas
el impecable gesto indefenso
que cada día nos entregan las criaturas.

© Alfredo Cedeño 

jueves, junio 19, 2014

GORRIÓN


                                               A Marcos Coello.

No hay parpadeo que le angoste la mirada
y su pupila vigila candorosa,
el pico amaga un gesto amargo
de tristezas con vuelos entrecortados,
el plumaje agarró su tono de esta tierra
y esa suavidad esconde firmeza de hierro,
el pichón no tiene miedo a volar
sabe que en sus alas acampa la libertad.

© Alfredo Cedeño 

martes, junio 17, 2014

LIRIO


                                               Para Sairam Rivas

De antenas prestas e inmaculado corazón
se da con limpieza de desolaciones
amuralla su renuncia
y se afinca sobre esperanzas yertas
nada espera
todo lo entrega
no deja de buscar espejismos de paz
y se conserva erguida en el vendaval
abandona los dolores encima de la noche
para alumbrar este letargo
de anhelos marchitos
y persevera en regalarnos sus ilusiones.

© Alfredo Cedeño

domingo, junio 15, 2014

RITMO

            Lo habitual es que al oír hablar –o leer como es este caso– de ritmo, asociemos dicho tópico a lo musical. Sin embargo, es pertinente explicar que también se le aplica a la poesía, a la fotografía, al diseño, a las artes escénicas; hay autores como el abogado colombiano Henry Forero Medina quien ha escrito de La semiótica del ritmo en la poesía de León de Greiff, y paremos de enumerar porque se llenarían varias pantallas de los campos en los cuales es aplicada la palabra con la que hoy me entrometo.    
 
            Si recurrimos al manido mataburros de la Real Academia de la Lengua Española encontramos que proviene del vocablo latino rhythmus, el cual a su vez lo hace del griego ῥυθμός, que a su vez se deriva de ῥεῖν: fluir. Y lo define de la siguiente manera:
1. m. Orden acompasado en la sucesión o acaecimiento de las cosas.
2. m. Grata y armoniosa combinación y sucesión de voces y cláusulas y de pausas y cortes en el lenguaje poético y prosaico.
3. m. Metro o verso. Mudar de ritmo.
4. m. Mús. Proporción guardada entre el tiempo de un movimiento y el de otro diferente.
 
            El zuliano Carmelo Raydan dice: “Así como en la música el ritmo se define como la disposición periódica y armónica de voces y pausas a lo largo de una melodía, en el ámbito de la composición fotográfica es la repetición de un elemento formal dentro de la escena.” Él  ratifica aquel viejo aforismo de que donde hay un ser pensante surgen mil propuestas para explicarse y explicar lo que cree es su interpretación del entorno en el cual se desenvuelve.
 
            El ritmo es como todos los conceptos desarrollados por el ser humano: una abstracción de nosotros y lo que miramos y vivimos, diría que es pariente cercano del tiempo.   El compositor inglés Howard Goodall sostiene la teoría de que el ritmo humano está vinculado a la regularidad con la que caminamos y los latidos del corazón que oímos en el vientre materno. Pero… la pregunta que surge es: ¿acaso los animales  (los no pensantes) no caminan rítmicamente y no escuchan los sonidos de los latidos del corazón en el vientre materno?
 
            Diferentes investigadores concuerdan en que el sentido del ritmo y su aplicación es propio del ser humano: cadencia, fluir, simetría, compás, repetición, eslabones que se  tejen en torno a todo cuanto hacemos; clave para entender el compás propio y el de los extraños. 
 
            Ritmo es baile y contoneo, movimiento que se pasea con la sagacidad del lobo  o la velocidad del leopardo; es la urgencia del que se planta en una calle a exigir libertad aún a costa de la propia y también es desquiciada respuesta del poder que usa esos cuerpos como indignos tambores.  Ritmo es agotar con clemencia los olvidos y barnizar de prudencia el arrojo, es entregar al cuerpo los latidos de quien te acompaña y danzar con ferocidad de bestia herida…

© Alfredo Cedeño
 

 

 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, junio 14, 2014

EXTREMOS

De un bando al otro van los saltos
la noche se ve inmensa
pero la luz se deja colar imponente,
desde la esquina se derrama
y las negras olas se repliegan
hasta ser telón para el blanco manojo,
limpieza que se angosta lenta
con la limpia sajadura
de un volcán que calcina tiranos,
la claridad es como la certeza
de muchachos desarmados
plantados sin regreso ante los desalmados.

© Alfredo Cedeño 

jueves, junio 12, 2014

HIEROFANTE

Con mirada de asombro
se escuda de prisa
a la sombra de las flores,
no sabe si ellas sirven
para detener las balas
o evitar los golpes,
pero le son preciosas
y le llenan de ganas
la voluntad de no parar,
alivian el desconsuelo
de no saber si al pedir justicia
una mísera guadaña los segará,
por ello oficia su rito
con entrega descomunal:
la esperanza es su eucaristía…

© Alfredo Cedeño 

martes, junio 10, 2014

MARAÑA

En mis calles natales la rabia es una sombra que brilla
y agita de libertad las ventanas y resquebraja los portales,
aquí la paciencia es ahora una corta carrera de nubes
y parpadeo de vallas inútiles trepadas a las azoteas,
entre sus callejones hay miles de muchachos sin miedo
y llenos de inocencia suicida empeñados en darnos paz,
por las avenidas el miedo va agazapado en cada quien
y las esperanzas se alargan parpadeando indecisas…

© Alfredo Cedeño 

domingo, junio 08, 2014

EL REPIQUE DE CURIEPE

            El pasado domingo, a las doce en punto del día, Curiepe vivió su ya tradicional duelo de repiques que anunciaron a toda la zona de Barlovento del estado Miranda que llegó el mes de san Juan Bautista. Repicaron las campanas y repicaron los cueros de los tambores Mina, Curbata –o Curbeta- y Culo e´Puya. Todos resonaron con vigor viral, y contagiaron con su frenesí y sensualidad a cada uno de los que ahí estuvimos.
 
            A esta población le dediqué dos años atrás una nota donde hice una breve relación de su rica historia (http://textosyfotos.blogspot.com/2012/09/curiepe.html). Al revisar algunos textos buscando soportes para lo que hoy les escribo, encuentro que allí llegó el viernes 20 de febrero del bisiesto año de 1784, el obispo andariego Mariano Martí, quien asentó en Documentos relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas:  “llegamos a los tres quartos para las onse de la mañana a este pueblo de Curiepe”. Más adelante, luego de despacharse a gusto sobre las infidelidades y “liviandades” de sus vecinos, se queja amargamente: “El vicio predominante acá es la omisión de oyr Missa, sobre que he dado decreto (véase), y acá no hay devoción, ni virtud, ni freqüencia de Sacramentos, ahún en las festividades de Jesuchristo y de María Santíssima, sino en alguna vieja;…”
 
            Al revisar lo escrito 230 años atrás por el citado representante de la citada autoridad eclesiástica vemos que nuestro santo jacarandoso no aparece  por ninguna parte.  ¡Ojo!  No digo con ello que la devoción ya no existiera. Al remitirme a Berta Pérez y Carlos Chirinos, del IVIC, encontramos que desde 1528 hubo introducción de negros esclavos a lo que hoy conocemos como Venezuela, y estiman que más de 100.000 negros entraron a Venezuela durante todo el período colonial. De esa masa un grupo de sus descendientes fundaron Curiepe, y con ellos llegó lo primero que lleva el hombre consigo: su bagaje cultural.
 
       El querido Jesús “Chucho” García, quien ha realizado un meticuloso e invaluable trabajo de reconstrucción de nuestras raíces africanas, afirma: “a pesar de que la iglesia católica había impuesto a San Bautista (sic.) como emblema del bautismo esclavista, esta imagen fue reinterpretada en los nuevos contextos sociohistóricos, donde las y los esclavizados lo acomodaron a su cosmogonía.”

08, 09
            Ahora bien, y dejando las citas a un lado, el torbellino que se vivió en este pueblo mirandino el pasado domingo, y cuyas imágenes comparto con ustedes hoy, fue un delirio de ritmo, alegría y fervor como ocurre en todas las manifestaciones festivas populares de nuestro país. Canto a la vida y regodeo de los sentidos, sentida oración elevada con la libertad de los herederos de esos negros cimarrones que fundaron esta comunidad casi tres siglos atrás.
 
            Ir a Curiepe la semana pasada fue una bocanada de aire hirviente que galvanizó a los asistentes a sus calles. Fue una tarde de evasión a la ruda realidad de una calle que no se aquieta y exige sus derechos desde el pasado febrero, y que decenas de vida nos han costado; y que miles de sometidos a una justicia torva han pagado un trato despreciable. Al mediodía ya las puertas del templo estaban abarrotadas de quienes esperaban junto a los tambores que desde el campanario se diera la señal. Los brazos vigorosos del vecino empuñaron los badajos que batió con ritmo contra las paredes de las campanas. Fue un ritmo que comenzó casi inaudible y fue creciendo hasta tronar sobre el gentío que diez metros abajo esperaba. A la primera pausa estalló el primer cohete, el campanear retomó la  batuta y al fin los cueros reventaron en un canturreo de preces conmovedoras.
 
            Pañuelos que se agitaban, manos alzadas marcando un compás que se elevaba al cielo, tal vez buscando unas bendiciones que nunca llegarán, meneo sensual de caderas y cruce de miradas que son puñales que escarban las ganas del más asceta.  San Juan es santo de pasiones sin fronteras, de negros en rochela y libertad en las ancas. Es la danza de la hembra que crucifica con su mirar zahorí al macho que osa atravesarse a sus pasos de fiera al acecho.
 
            El santico no salió, se mantuvo en “su casa”, tradición iniciada por el español Antonio Vargas quien estaba casado con Filomena Tovar. Ya son cinco las generaciones que llevan cuidándolo. El actual guardián Valentín Tovar asegura que se han visto infinidad de milagros. Explica el cuidador: “la mayoría de las personas que han recibido milagros no son de Curiepe, son turistas que vienen durante las fiestas y luego regresan al año siguiente a agradecer por el milagro recibido”. Pero la no presencia del Bautista no opacó la furia visceral con que se tocaron los tambores y se bailaron en las calles alrededor de la iglesia. 
 
            El primero de junio el santo dejó de ser santo para ser Verbo y baile. Mientras estuve en las calles de Curiepe oía en mi mente Las Caras Lindas, canción de Tite Curet que grabó Ismael Rivera.
Las caras lindas de mi gente negra
son un desfile de melaza en flor
que cuando pasa frente a mi se alegra
de su negrura, todo el corazón.

Las caras lindas de mi raza prieta
tienen de llanto, de pena y dolor
son las verdades, que la vida reta
pero que llevan dentro mucho amor.

Somos la melaza que ríe
la melaza que llora,
somos la melaza que ama
y en cada beso, es conmovedora.

Por eso vivo orgulloso de su colorido
somos betún amable, de clara poesía
tienen su ritmo, tienen melodía
las caras lindas de mi gente negra.
 
         El domingo también recordé al inolvidable Jesús Rosas Marcano, quien me regaló tantas lecciones de vida, pero ninguna como las que me dio al compartir, durante un viaje a su amada Araya, con su voz candenciosa y bronca, los versos de su ¿Quién ha visto negro como yo?:
Mi piel tiene brillo de metal y no hago reproches nunca a Dios
mi vista es punto cardinal y en la noche soy rayo de sol
Pero les debo confesar, afectos aparte, que recordé una y otra vez a Curet. Una de ellas cuando, en una oportunidad que recorríamos las calles de Loíza Aldea en Puerto Rico, me dijo al ver pasar a una borincana preciosa: “Mira esa prieta como anda...". Le contesté: Lleva a Dios en la cintura y la candela en el alma, ¿cómo no cantarle y escribirle y amarle a esa libertad que ningún cepo pudo encerrar Tite? Y yo me pregunto ahora ante mi deslumbrante Curiepe y su gente: ¿Cómo no retratarles, no escribirles y no amarles ante este despliegue de libertad que nunca pudieron quitarle?

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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