sábado, septiembre 02, 2006

COLORES

Ando con los caballos negro y blanco de la insolencia:
uno azabache puro como desesperanza de menesteroso
cuando le niegan la limosna del pan y el aguardiente,
el otro nevado perverso como tus senos al levantarte
después de haberme exprimido verga, delirio y ganas.

Recorro el mundo con los abejorros grises del descaro:
uno gris espeso como conflictos de países que se comen
los desgarros de su propia nacionalidad para emboscarse,
el otro gris diluido como las chiquillas de piernas viciosas
persiguiéndome en mis sueños de idiota sin consuelo.

Escarbo el destino con azul y rojo de los delirios rotos:
el añil de los mares donde las algas destierran los peces
y las olas son aves crueles que cobran sus herencias,
el escarlata de los atardeceres sin sol que esconderse
y donde las mesas sólo sirven tragos helados de cicuta.

® Alfredo Cedeño

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En el tránsito a ese colorº ánimo que se vuelve inalcanzable, un labio quedó aqui y el otro quedó allá junto a los deseos fantasmales. Ch.

º(Del lat. color, -ōris)

Anónimo dijo...

Es esa desolación negra y esa gris agriedad lo que le queda después de mi?

Anónimo dijo...

INTENSO Y TROPICAL...

Profundo y sonoro poema, gran poeta apasionado. Un puñado de abrazos Alfredo y gracias por esos versos exquisitos.

Patricia Helena Velez R.

Anónimo dijo...

Pasional, intenso, profundo, en definitiva, existencial he sentido este esrito tuyo.

Tus palabras llevan a la mirada y ella va hilvanando colores de punta a punta sobre este arco iris que es la Vida.

Hermoso, poètico texto, Alfredo!

Cristina Chaca