domingo, septiembre 24, 2006

DEUDOR

Como un basilisco llegó esa demonia a cobrarme
ya ni recuerdo cuál de mis tantas deudas de amor,
con una costilla seca de cocodrilo prometió castrarme
y con un beso desabrido me ofreció un armisticio
que nunca pude rubricar por más peligros que significara.

Esa furia loca donde tanto deliré hasta querer morir
insistió en su dulce vocación homicida con fervor,
cuando confundido la llamé como quien la antecedió
y sacudiendo el nombre de mi pobre madre me persiguió
puñal en mano para rubricar con sangre el acuerdo.

Confieso que nunca entendí como salté por el balcón
pero sus gritos fueron el plumaje necesario y volé,
con la seria promesa de más nunca dejar otra viuda
y no volver a sucumbir ante unas piernas sabrosas
haciendo promesas de fidelidades que nunca entendí.

® Alfredo Cedeño

5 comentarios:

Anónimo dijo...

La risa que se desdibuja, tus palabras consonantes metaforas de realismos vividos y sentidos juegan con mis sentidos a la vez que mi asombro ante tu lucidez desdibuja una sonrisa bien eterea...hermoso amigo...

Caquistos

Anónimo dijo...

La risa que se desdibuja, tus palabras consonantes metaforas de realismos vividos y sentidos juegan con mis sentidos a la vez que mi asombro ante tu lucidez desdibuja una sonrisa bien eterea...hermoso amigo...

Caquistos

Anónimo dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA QUE BUENA NARRACION DE LOS HECHOS
ME RIO COMO NUNCA, DE SOLO IMAGINAR SEMEJANTE ACTO DE TERROR
JAJAJAJAJAJAJAJAJA
TE APLICAS TAMBIEN AL HUMORISMO NEGRO
FELICITACIONES

Anónimo dijo...

Mi amorcitico
Vás a tener cuidado
hasta con una Gilette....!!!

Anónimo dijo...

y yo cai