domingo, marzo 23, 2014

EVASIÓN A MANHATTAN

            Un término utilizado a menudo cuando se pretende señalar la disposición a no encarar los problemas o la realidad que nos rodea, y que suelen achacar a los profesionales que estudian la conducta, es evasión. La verdad sea dicha: ellos, los mencionados expertos en su jerga más emplean las palabras escape, o se refieren a ello como “refuerzo negativo”; suelen explicar que los mecanismos mentales de evasión, se utilizan, al igual que los de defensa, para proteger el Yo. “Las pautas de conducta seguidas para buscar el ajuste, en este tipo de mecanismos, siempre se refieren al alejamiento, que implica todas las posibles formas de huida.” Debe entenderse que cuando nos acogemos a los tipos evasivos de ajuste es porque ellos nos otorgan la sensación de protección contra el peligro.
Para “redondear” en torno a la palabreja, se afirma que evasión y su hija evadir son corrientes en el lenguaje psicológico de varias lenguas; pero a la hora de explicar de manera lega su significado se prefiere hablar de escape. Más, aquellos que quieren presumir de cosmopolitas emplean las palabras évitement, y evitation (algo así como escapismo y evitación), las cuales a su vez se especula provienen de la expresión avoiding reaction, acuñada por el estadounidense Herbert Spencer Jennings y que empleara en su obra Behavior of the Lower Organisms en 1906.
No necesito abundar sobre lo que llevamos soportando en nuestra amada Venezuela desde hace más de un mes. El terrible saldo de presos, heridos y muertes deja un frío espeso en la vida. Constatar los atropellos sin barreras ni control hacia nuestros muchachos y mujeres y hombres es desolador, nos llena de un largo desconsuelo en el que no queremos estar. Por ello la evasión, por ello hoy me refugió en la emblemática isla del condado de New York, ciudad natal de Walt Whitman y a la que escribiera:
Soñé en un sueño que vi una ciudad invencible a los ataques
de todo el resto de la tierra.
Soñé que era la nueva ciudad de la Amistad,
nada era comparable allí a la calidad de un amor robusto,
superior a todo.
Se veía a cada momento en las acciones de los hombres de esa ciudad,
Y en sus miradas y palabras.
No se imaginan cuantas ganas tengo de seguir escribiendo de nuestra madre tierra, ahora abonada por lágrimas, sangre y tristeza. Muy pronto podré hacerlo de nuevo, por lo pronto me evado y les dejo estas imágenes de diferentes visitas a esa querida ciudad y cierro con otras palabras de Withman:
No importa, ni el tiempo ni el lugar importan.
Yo estoy con ustedes hombres y mujeres de una generación, o
de no importa cuántas generaciones.

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 

3 comentarios:

Bruno Gallo dijo...

Decididamente Manhattan es en Blanco y negro... Ya lo decía Woody Allen y lo demuestran tus magnificas fotos... Evadirse siempre es una opción, temporal lamentablemente!!! Saludos hermano

Anónimo dijo...

Evadiremos ahora....para lograr nuestros sueños..!!!!! Gracias Alfredo

sylvia

Herminia Castro dijo...

Hermoso Alfredo