domingo, marzo 30, 2014

INVENTARIO 01

            Escribo hoy para tratar de explicar a algunos amigos en el extranjero que me escriben a menudo pidiéndome les explique cuál es el “follón que cargáis contra vuestro presidente, que  bien que se ha ganado su puesto con votos”; así como a otros del patio que, aunque no se crea, todavía le otorgan el beneficio de la duda a esta pandilla inescrupulosa que ejerce el poder en estos días. Y empieza el galimatías ya que muchos creen que les tomo el pelo cuando empiezo a enumerarles cosas que van desde la incertidumbre existente sobre el lugar de nacimiento del primer mandatario hasta las enormes dudas alrededor de su “triunfo” en elecciones del año pasado.
             Tratar de explicar con claridad cualquier tema en estos momentos en Venezuela es labor casi imposible, porque si algo ha caracterizado al actual régimen y al del difunto que lo antecedió es la absoluta opacidad que en todas sus actuaciones ha estado siempre presente.  Desde el mismo inicio del “proceso bolivariano” la falta de transparencia ha sido una constante que no los ha abandonado. Uno de los primeros escándalos que hubo fue el llamado PLAN BOLÍVAR 2000.











Recién llegado a Miraflores Chávez lanzó el citado plan y pudimos ver soldados que lo mismo arreglaban ranchos que vendían pollo y caraotas; ese programa duró más de tres años y terminó cuando ya no fue posible ocultar más el robo descarado a través de cheques postdatados y facturas enmendadas. Los generales Melvin López Hidalgo y Manuel Rosendo, ahora devenido en furibundo opositor, fueron señalados y la Contraloría General de la República generó informes donde determinó varios ilícitos. En aquellos días Chávez salió en defensa de Rosendo y otros diciendo: “A lo mejor es una falta administrativa que requiere una multa (...) pero no es para prender el ventilador”.
            Se calcula que sólo del año 1999 al 2003, se acumularon 13 mil denuncias por corrupción administrativa. No en balde Venezuela es hoy el país más corrupto de América Latina, de acuerdo al índice de percepción de Corrupción de Transparencia Internacional. Vale la pena recordar que en el 2001 estábamos en el puesto 69 entre los 91 países analizados; al pasar 11 años, en evaluación del 2012, Venezuela ocupaba el 165 de un total de 174 países estudiados. Otro organismo internacional, el Banco Mundial y sus índices de gobernabilidad, cataloga a Venezuela como el segundo país con peor control de la corrupción, apenas nos supera Haití.
            Para muchos estas cifras pueden parecer exageradas, pero si hacemos algunas cuentas veremos que más bien pueden quedarse cortas. En 1999 existían 16 ministerios, en el 2013 eran 36, un incremento de 125%. En 1999 el Estado tenía 900.000 empleados públicos hoy son 2.300.00, aumento de 155%. En 1999 el precio del petróleo era de US$10.57 por barril, hoy día está por encima de los 90 dólares. En 1999 la producción petrolera era de 3.480 millones de barriles diarios, hoy está cerca de 2.357, lo que implica una disminución de 32.27 %. En 1999 la nomina PDVSA tenía 40.000 empleados, hoy tiene 120.000, es decir subió un 300%.
            Todos estos datos y cifras son de las pocas que se logran obtener de manera casi fortuita ya que, insisto, no es política del estado venezolano suministrar informaciones precisas al respecto. En ese sentido, para señalar una de las aristas más polémicas en estos tiempos es todo lo que tiene que ver con la participación de Cuba y su gobierno en cuestiones domesticas venezolanas lo cual está cubierto con un  manto de misterio que hace impenetrable todo dato al respecto. Sin embargo,  hay algunas informaciones que nos permiten inferir u obtener algunas cifras dignas de mencionar.
            La punta de lanza de entrada de los cubanos a Venezuela fue la asistencia de entrenadores deportivos y de supuestos médicos para fortalecer la red de salud pública nacional. Los pormenores de dichos acuerdos han sido poco diáfanos, pero sin embargo es común oír diferentes rumores respecto a la fuga de los profesionales antillanos de la salud que han desertado. Basta colocar en el buscador de Google: “deserción de médicos cubanos en Venezuela”, para que salgan cerca de 164.000 resultados que informan al respecto. 
            Se calcula que alrededor de 210 mil cubanos han pasado por Venezuela hasta 2012 en el marco de la alianza que Chávez estableció con Cuba mediante convenios. El general retirado Antonio Rivero estima que de los cubanos que han pasado por el país, unos 8.200 han desertado y emigrado a otros países.  Rivero explicaba en entrevista con un diario venezolano que los primeros datos que recogió sobre la injerencia cubana en Venezuela la obtuvo de varios cubanos a los que conoció en Miraflores y quienes trabajaban en la Sala Situacional, y de los cuales tres desertaron.  Según Rivero, estos isleños le relataron que el principal enlace y estratega en materia de seguridad fue Ramiro Valdez, quien asegura fue el principal estratega de toda la operación de alianza entre Cuba y Venezuela.
            Rivero informó que la penetración de cubanos en Venezuela comenzó antes de llegar Chávez a la presidencia y que en 1998 llegaron 19 consejeros cubanos para asesorar al entonces candidato presidencial; abunda Rivero que en breve la cantidad de asesores llegó a 138.  Al comienzo instalaron tres empresas encubiertas manejadas por el G2 cubano, dos de las cuales fueron registradas en Nueva Esparta en 1999 dedicadas a la importación de medicinas y otra registrada en Caracas dedicada a la importación de software.
            A comienzo del año 2000 a raíz del deslave de Vargas hay un gran salto en cubanos enviados y llegan a 1.600, los cuales arribaron acá como apoyo por la situación de las lluvias. En el propio 2000 se firma el convenio Cuba-Venezuela y ese año entran al país 7.200 cubanos. Un informe publicado por el diario El Universal sobre ese convenio revelaba que el mismo costaría a la Nación mil millones de dólares.  De 2004 a 2007 la presencia de cubanos en Venezuela aumenta entre 14 mil y 18 mil ciudadanos cubanos anualmente.  En 2008, reveló el ya citado general, se estableció el "Grupo de Cooperación Estratégica" dirigido por un general de las Fuerzas Armadas de Cuba para asesorar la nueva organización de la FAN y revisión de los nuevos planes operacionales de acuerdo a la nueva doctrina militar. A partir de allí los Ministros de la Defensa cuentan permanentemente con un general cubano como asesor; y se estableció una unidad militar cubana de entre 200 y 300 efectivos con sede en Fuerte Tiuna que operan en las diversas áreas.
            Algunas cifras que han podido colectar los medios de comunicación han establecido el siguiente flujo de cubanos en diferentes áreas nacionales: a Salud han llegado 30.500; educación: 7.800; deportes: 5.900; agricultura y cría: 5.400; interior y justicia: 5.300; energía eléctrica: 4.700; vivienda: 3.800; seguridad y defensa: 5.800; petróleo: 3.700; comunicaciones: 2.400; cultura: 1.700; entre otros rubros. En cuanto a la cifra de personal sanitario en el país quiero recordar una inusual rueda de prensa del 22 octubre de 2010, que dio el embajador de Cuba en Caracas, Rogelio Polanco, donde indicó que en Venezuela había “40 mil cooperantes, 30 mil de ellos prestando servicios como médicos”.
             Otra área sensible de la cual se ha hablado mucho es sobre la injerencia cubana en lo que tiene que ver con el manejo de los Registros y Notarías Públicas venezolanas; tema sobre el que tampoco ha habido claridad; pero al revisar los archivos hemerográficos se pueden hallar algunos datos.  Hace casi 8 años, el jueves 30 de marzo de 2006, El Universal publicó una nota de la periodista Sara Carolina Díaz donde se revelaba que “el Sistema de Registros y Notarías estará a cargo de una empresa cubana y será ejecutada por un monto de 35 millardos de bolívares (un poco más de 16 millones de dólares). La contratista cubana Copextel S.A, que se encargará de la modificación del sistema, no formó parte de un proceso de licitación porque se trata de un convenio integral establecido en el año 2000 entre Venezuela y Cuba y que se concretó el año pasado con un acuerdo de colaboración entre el Ministerio del Interior y Justicia de Venezuela y el Ministerio de Informática de Cuba.” En esa oportunidad la periodista de El Universal informó que el entonces Ministro del Interior y Justicia, Jesse Chacón, explicó durante visita a la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional que ya comenzaron a trabajar, junto con la empresa cubana, en la “modernización del sistema de registros y notarías”.
            Para finalizar quiero citar lo que corresponde al sistema de identificación venezolano, organismo que emite las cédulas de identidad y los pasaportes venezolanos, y que fue responsabilidad de José Lavandero García, vicerrector de la Universidad de Ciencias Informáticas de Cuba, quien fue subordinado del ya mentado Ramiro Valdés.  El antillano revisó cinco borradores y dio el visto bueno al  proyecto definitivo para la constitución del organismo. La última versión, del 4 de agosto de 2006, reveló reportaje del diario El Nacional, tiene un casillero que corrobora su nivel de influencia: “Aprobado por José Lavandero”.
            Ese proyecto aprobado por Lavandero no dejó escapar detalle, son 218 páginas encabezadas por el logo de Albet Ingeniería y Sistemas, compañía que vende los programas informáticos elaborados por los estudiantes de la UCI y la cual se ha convertido en un contratista privilegiado del gobierno venezolano en el área del software. El documento señala que el SAIME –que sustituyó a la ONIDEX– debía contribuir a la consolidación de la denominada “Nueva Estrategia Electoral”, un objetivo trazado por Chávez en 2005 en el plan de la “Nueva Etapa de la Revolución Bolivariana”.  La propuesta de Lavandero especificó hasta las escalas salariales para los funcionarios, y cómo debía funcionar cada área: los objetivos y valores, el organigrama, el perfil de los cargos, la planificación económica, la gestión de recursos humanos, los manuales e instrucciones de procedimientos, relaciones con otros entes de la administración pública y los nuevos proyectos tecnológicos.
En cuanto a la firma Albet, es necesario recordar que en 2007 el Ministerio de Interior y Justicia suscribió con esa empresa el contrato para la elaboración de la cédula electrónica por 172 millones de dólares. El ingeniero Anthony Daquin, ex asesor del Ministerio de Interior y ahora exiliado en Estados Unidos, porque asevera haber sido perseguido por cuestionar la injerencia cubana en asuntos estratégicos venezolanos, explicó: “Fue el primer cubano [Lavandero] con el que me reuní en 2001. Estaba interesado en saber cómo eran nuestros registros, qué era un registro principal, secundario, de identidad. Quería saber qué sistemas necesitaba manejar”. Tras la experiencia de las reuniones con Lavandero durante año y medio, afirma que el citado personaje es un hombre de confianza de Ramiro Valdés y asevera que es el responsable del G2 en Venezuela.
            Como escribí al comienzo la transparencia no ha sido precisamente lo que ha distinguido a las administraciones rojichavistas, por ello es que no se pueden constatar en archivos oficiales, que deberían ser de acceso público, gracias a lo cual, en esta oportunidad no se pueden aportar mayores pruebas de la injerencia cubana en Venezuela. Los rumores, muchas veces generados por los mismos paisanos de Fidel, según el análisis de diferentes observadores, son infinitos, hoy toqué apenas algunos hechos concretos de los cuales se ha obtenido información gracias a los medios de comunicación.
            Estos trazos permiten entender por qué las más voceadas consignas, en todas las protestas que a diario ocurren en todo el país, son las que exigen la salida de los asesores y funcionarios cubanos de Venezuela.  Lejos quedaron aquellos tiempos en que toda Venezuela se volcó a brindar apoyo a la guerrilla cubana en el año 58, cuando la célebre campaña de “Un bolívar para Cuba” hizo que fluyera un verdadero río de plata desde acá hasta Sierra Maestra. Hoy lo que no deja de haber es la voluntad terca e indoblegable de un país que no se amilana ante la represión bruta y simple de un régimen que ya ni las apariencias de legalidad guarda. Estamos ante un parto que, como todos ellos, no deja de ser doloroso donde nos toca pujar sostenidamente y a solas. Nadie estará con nosotros en este trance. Me resultó muy triste que un querido amigo desde España me respondiera “ni tengo ningún bozal idealógico (sic.) salvo el de mis creencias políticas que, eso sí, están más cerca de la clase obrera que de la burguesa;”. Para él ha sido más cómodo aceptar los clichés de la propaganda oficial venezolana que siquiera hacer el esfuerzo de tratar de entender por qué hay una larga lista de venezolanos muertos a manos de los representantes gubernamentales. Estamos solos, e íngrimos saldremos de esta ordalía de sangre y fuego que nos acogota desde hace más de cuarenta días.

© Alfredo Cedeño
 
 
 
 
 
 
 
 


6 comentarios:

Anónimo dijo...

EXCELENTE...SIN MAS COMENTARIOS...

Anónimo dijo...

Lo comparto Alfredo. Excelente dolor-reportaje.

Ylleny Rodríguez

Anónimo dijo...

Waooooo Alfredo.
Se me aguaron los ojos, se me arrugo el corazón y me dio una punzada en el estómago.
Seguir corroborando lo desangrado que tienen a nuestro país, recordar eventos, tal vez dormidos en el pasado. Me hace sentir un agudo dolor en el alma.
Mil gracias por refrescarnos tanta información, con cifras que tal vez como dices son mas. Pero estas lecturas nos dan mas fuerza para seguir de pie y nunca arrodillarnos. Debemos rescatar a nuestro pueblo. No hay vuelta atrás.
Excelentes imágenes.
Mil gracias de nuevo y feliz domingo.

Hortencia Ruiz

Anónimo dijo...

Tremendo inventario y colección. Gracias. Hay algunas de antología.

Alejandro Moreno

Francisco José González Cruz dijo...

Excelentes textos y excelentes fotografías. Felicitaciones por esa labor.

Anónimo dijo...

no comprendo el tiempo y prontitud en el pronunciamiento de la HAYA, en cuanto a la caza de ballenas en JAPON,,,,y no admite ni mucho menos se pronuncia sobre LA CAZA Y MUERTE DE SERES HUMANOS JOVENES DE VENEZUELA..que lujuria.