jueves, abril 12, 2007

MANOS

Un ascensor lleno de la nada
y una carreta para cargar todo
se asomaron a tu calle sin piedad
y las aceras se limpiaron
de cariño altisonante
de relojes de arena sin control
de pudores que se fingen por costumbre
de pasos que saben devolverse
hasta llegar a tu boca poco santa
como las miradas de las hembras firmes
marcando el territorio del cuerpo deseado
con sus uñas de araña endemoniada
que me envuelven como hilos de plata
que se deslizan en mi pelvis audaces
que se dejan caer como lluvia fresca
que me saben dar libertad e insolencia.

® Alfredo Cedeño

1 comentario:

Anónimo dijo...

"...que me saben dar libertad e insolencias". Eso se me parece al cielo con su amplitud y su extenso azul.

Soledad