miércoles, mayo 30, 2007

ISLEÑA

Cinco dedos por encima de su rodilla perfecta
se ve el tatuaje insultante en su provocación
de sátira que alebresta todo a su alrededor.

Su falda de vuelo cortísimo y mostrar larguísimo
corta el paso de las miradas que van muslos arriba
cual corsarios por esquilmar sus tesoros lozanos.

Su ombligo es una vasija de miradas que permutan
solapas en arpegios de mudas canciones desnudas
como un son que nadie sabe donde se hace espuma.

Sus verdades pasan sonriendo sin corazón que cuidar
sólo sobrevive en un bloqueo de pasiones sin vuelo
que le amparan de amores que nunca sobrevivirán.

® Alfredo Cedeño

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