lunes, mayo 14, 2007

POSTRERO

La historia fue feliz e intensa
hasta que su mano encontró
lo que nunca debió encontrar:
promesas de puño y letra
de yo entregarle el cielo
y robarme las estrellas…
pero a la secretaria del frente.

¡Y ardió Troya entera!

La historia entonces acabó
con velocidad de centellas
y agilidad de satanases:
promesas de puños y puñaladas
de ahogarme en una bahía
y colgarme en la luna…
a que me comieran los buitres.

® Alfredo Cedeño

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y se lo comieron los buitres, o fueron "burdas" esas promesas?
Ch.