domingo, julio 29, 2012

BORINQUEN

              Pisé Puerto Rico por primera vez siendo niño, no puedo precisar la edad. Bastante más tarde, tanto como en 1986 y pisando los 30 años, por causas que ahora no vienen al caso, comencé a conocer realmente a esta tierra. No puedo negar lo que es obvio: me enamoré de este rosario de islas que lo conforman. Al propio Puerto Rico se agregan Palomino, Palominito, Vieques, Culebra, Mona, Caja de Muertos, Desecheo, Monitos, Piñero, Cabras, entre muchas otras.
 
 
              Desde entonces he retratado una y otra vez estos parajes; tanto que en 1989 se realizó en la galería Oller Campeche de New York una exposición con las primeras imágenes que hice de la también llamada Borinquen.
 
Quiero explicar que Borikén, Boriquén o Borinquen es el nombre que se reporta originalmente como su toponímico.  Hay estudios que reportan también el nombre de Boruquén. Afirman que en taíno Borikén significa Tierra del Altísimo o Tierra del Gran Señor.  Otras versiones sugieren que Borikén significa Isla de Cangrejos. Se aboga que éste es el correcto, ya que proviene de la palabra Taína buruquena que significa cangrejo.

 
Es bueno exponer que por el año 3.000 y 2.000 AC, según algunos autores, pueblos miembros de la cultura ostoinoide se asentaron en estos espacios.  Siglos después, tanto como entre el 430AC y el 1000 de nuestra era, fue el turno de instalarse para integrantes de la llamada cultura saladoide. Cuando el genovés Colón, en 1493, arribó aquí la cultura indígena dominante era la de los taínos. No creo necesario abundar que la llegada europea significó la extinción de la cultura taína, que pudo sobrevivir hasta la última mitad del siglo XVI. 

 
 
 
Puerto Rico, también llamada la menor y la más oriental de las Antillas Mayores, es una cantera inversamente proporcional a sus dimensiones en cuanto a lo que se puede escribir de su historia y bagaje cultural.  Son tantas cosas que se pueden escribir de ella…

 
 
 
 
Podría precisar que tiene 9.014 kilómetros cuadrados; que fue explorada por Juan Ponce de León en 1508, o que Sir Francis Drake la incendió en 1595. Son datos, cifras y fechas que se me arremolinan en la cabeza cada vez que recorro estos espacios. Fue acá, entre los hermosos y dolorosos muros del Castillo de San Felipe El Morro, donde aquel de quien Napoleón Bonaparte dijo “...ese Quijote, que no está loco, tiene fuego sagrado en el alma”, al referirse a nuestro nunca suficientemente ponderado Francisco de Miranda,  llegó prisionero en junio de 1813.  Desde allí escribió Miranda el 30 de junio de ese año al presidente de las Cortes españolas: “consigan los aflixidos habitantes de Venezuela la justicia que por ella solicitan;…”.

 
 
Repito lo que escribí en 1989 para el catálogo de la muestra que ya mencioné: "Estas palabras son una especie de excusa para acompañar estas fotografías. Las líneas que quiero redactar son viscerales, de pura emoción, de puro cariño por una tierra que te envuelve, te agarra los ojos y te enamora, la tierra del color, de los jueyes, del arroz con gandules y del ¡Ay Bendito! Sucede, en pocas palabras, que Puerto Rico es una tierra de gente que habla como si cantara, y que cuando camina parece que estuviera bailando; una tierra de gente linda y trabajadora." 

 
 
Esas palabras de aquella presentación, al pisar brevemente de nuevo sus adorados e imperecederos adoquines: ¡las sigo suscribiendo!

© Alfredo Cedeño


5 comentarios:

Rafael Indi dijo...

Fantástico repaso por una tierra que me encantaría visitar, y más en estas fechas.

Un saludo desde Sevilla.

Anónimo dijo...

Me encantó tu sensación: " Puerto Rico es una tierra de gente que habla como si cantara, y que cuando camina parece que estuviera bailando; una tierra de gente linda y trabajadora."  Un abrazo

AmaiaVilla

Anónimo dijo...

Bellas fotos de mi boriken querida. Gracias por compartirlas!
saludos,

Patricia Schaefer Röder

María Mónaco dijo...

Bellas fotos, bellos lugares... ese no se que de sus callecitas, la arquitectura colonial temprana, una tiera mágica que sin dudas te ha dejado su impronta en tu corazon de niño desde que la visitaste. Me encantó esta entrega, gracias!!! un abrazo, Maria

Anónimo dijo...

Maravillosas e interesantes fotos, y un fabuloso y concreto documentario sobre un bello lugar que yo, hasta ahora, no conocia.
Tienes mucho juego con la palabra y...con tu cámara!
Felicidades!
Begoña