domingo, julio 01, 2012

PUEBLO BANIVA

         El odómetro de la avioneta indica que Maroa está, en línea recta, a  201 millas al sur de Puerto Ayacucho. Si esa distancia es llevada a kilómetros son 324.  Si prolongamos la cuenta hasta la capital venezolana, Caracas, son 860.  Esta población está en la margen izquierda del río Guainía. Uno y otra son puntos claves de referencia para la cultura Baniva en todo el Amazonas venezolano.
          La vía más expedita hoy por hoy para llegar allá es en un vuelo que toma dos horas desde la capital amazonense sobre una selva donde el verde estalla en mil tonos distintos. La naturaleza se muestra majestuosa, no sabe de modestia. Y junto al verde: Agua.  Unas  veces se le ve abajo como una serpiente arrastrándose sobre la espesura vegetal, otras aparece desde arriba en un chubasco que sacude al aparato como un juguete y no te queda más que rogar para que el destino te deje llegar.
             En este escenario fue el marco para que por muchos años, siglos y siglos, se fuera desarrollando la cultura Baniva. Cuando esta etnia entró en contacto con los colonizadores europeos se sucedió una serie de transformaciones y procesos de intercambio cultural, los cuales tuvieron su mayor manifestación en 1760 cuando el cacique Maruwa fundó Maroa. 
              Hoy esta es una comunidad languideciente, su población es mayoritariamente criolla y hay miembros de los grupos Warekena, Kurripako, Yeral y Baniva. Estos últimos son escasos, son contados los que aún hablan su idioma, y ni pensar en sus manifestaciones culturales.  Por momentos se tiene la sensación de estar ante un proceso irreversible, que comenzó con  la explotación cauchera y que se acentuó a mediados del siglo XX. Amén de los pocos Baniva que hay en Maroa, la mayoría de ellos están en Puerto Ayacucho, San Fernando de Atabapo y otras poblaciones amazonenses.
          Desde Maroa salimos a tratar de encontrar los escasos Baniva que aún habitan sus lugares ancestrales. Navegamos a lo largo del Guainía; van apareciendo unos en La Isleta, otros en Comunidad, unos aquí, otros allá, una diáspora increíble de uno de los grupos más vigorosos que hubo en esta área.  

El Guainía es el eje que mantiene los menguados restos de esta civilización.  Al sumergirse en él la sensación es embriagante, se abren los ojos bajo el agua y todo se ve a través de una cortina sepia, llenando las pupilas con una especie de sortilegio indescifrable, como si algún arcano pretendiera revelarse en esos momentos. 

Remontamos el caño Aki, lugar tradicionalmente sagrado de los Baniva, durante seis horas. Mediando la tarde encontramos entre la espesura un pequeñísimo grupo de “viejeros”, así llaman a los ancianos Baniva. Altos, de contextura fuerte y voz gruesa, corpulentos, pero de gran suavidad en sus gestos, algunos visten pantalones. Otros usan un guayuco hecho con marima, corteza de un árbol que cocinan hasta que adquiere la textura de una tela. Con ellos está Rubén, quien viste un taparrabo de marima. Él tiene doce años y ese será un día muy especial: empezará a ser Baniva. 

Entre esta etnia, hoy por hoy confrontando su posible extinción, se sigue considerando que sólo al consumarse el rito de iniciación es cuando verdaderamente se comienza a ser Baniva. Rubén lo sabe, la emoción se mezcla con el calor y la humedad propia de la región, gruesas gotas de sudor corren por su cara y espalda.

Por muy especial e inusitada cortesía estoy ahí a orillas del caño Aki. Sólo me permiten presenciar el rito. Nada de cámaras, grabadores o aparato alguno.  Rubén pasó seis meses en ese sitio en compañía de sus padres y el mariri –así llaman ellos al shaman- quienes lo estuvieron preparando para la vida. Finalmente el mariri le decía: “No debes robar, no debes tener flojera, debes cazar, debes trabajar la agricultura para comer, tienes que hacer  de todo lo que existe”.  A la par que le decía eso lo azotaba en la espalda con un bejuco de yauma envuelto en fibra de curagua. Luego lo entregó al papá quien le dio nuevos consejos y lo azotó nuevamente. 

Para muchos esta práctica es bárbara e inexplicable, pero resulta que entre las culturas indígenas, mayoritariamente, esta flagelación encierra toda una simbólica, y no menos poética, forma de ingresar al mundo. Esos golpes significan la muerte de una etapa de vida y el nacimiento de otra, y también simbolizan el sacudimiento del árbol de la vida para que pueda dar sus frutos apropiadamente. 
El mariri da nuevos consejos a Rubén y de nuevo lo golpea, con una vara de majagua esta vez: “Todo eso tienes que hacerlo porque ya tú eres mayor, tú ya vas a depender de ti mismo, no de mí, ni de tus padres”.  Rubén aguanta estoico.  Finalmente el mariri le dice: "Ya eres Baniva."  Luego comenzó la celebración de Edáatali o Dabucurí, ceremonia festiva que duró hasta el amanecer. Y vuelta atrás, Aki abajo hasta el Guainía, de ahí a Maroa y de nuevo la avioneta hasta Puerto Ayacucho. Otra vez el verde y el agua, ahora cerrándose como pesado manto sobre una cultura que, pese a todas las previsiones, parece mantenerse incólume. La cara de Rubén, a orillas del Aki, lo afirmó en todo momento de su iniciación.

© Alfredo Cedeño



8 comentarios:

María Mónaco dijo...

No te das una idea todo lo que he aprendido. Excelentes las fotos como siempre. Que contradictoria la trasculturacion, mantienen un rito de iniciación, pero los padres llaman Ruben a su hijo. Lo disfrute mucho Alfredo! Un abrazo!

Anónimo dijo...

Gracias maestro!! Hermosa historia la de los Baniva, no la conocía, le cuento que al leer y ver la fotos... me sentí en la avioneta, vi el color sepia y me conmoví... Esos golpes significan la muerte de una etapa de vida y el nacimiento de otra, y también simbolizan el sacudimiento del árbol de la vida para que pueda dar sus frutos apropiadamente.

Zafira

Anónimo dijo...

Es tu crónica de un pueblo que mas me ha gustao. Amena, facil de leer, interesante y ademas respondía a mis preguntas según leía.Quise ver la foto de Rubén y justo leí que no te dejaron grabar, me pregunte el porque de las flagelaciones y me respondiste en l siguiente linea. Es hermoso como recoges todas estas culturas para que no se pierdan.
Un abrazo y feliz domingo

Amaia villa

Anónimo dijo...

Querido amigo Alfredo,....hoy debo agradecer por una historia que relata la historia misma,...que permite acceder en el día de hoy a motivaciones y característica ancestrales de una etnia que posiblemente esté en los últimos tramos de su existencia, siendo su destino final integrarse a la sociedad moderna,....Mucho podría contarte sobre las vicisitudes de los llamados pueblos originarios de mi país,...y te aseguro que muy poco hay de bueno,...Interesante y didáctico lo tuyo,..Y POR supuesto,.excelente. Afectuoso abrazo. ELCRUZADO

Anónimo dijo...

estuvo bien vale, te felicito!! sigue asi ;)

Anónimo dijo...

Excelente y gracias por escribir de mi pueblo, ver una fotografia de mi padre y mi abuela en tu cronica! Gracias por tan excelente reporte de mi etnia baniva

Anónimo dijo...

Hermosa historia, de verdad me gusto mucho. He estado leyendo sobre los Baniva y es difícil conseguir información exacta sobre ellos como su tipo de vivienda, alimentación, herramientas de trabajo, utensilios, artesanía y costumbres es un trabajo para mi hijo de 9 años que tiene que llevar al colegio quiero conseguir información que el pueda entender porque debe hacer una exposición, si alguien pudiera ayudarme se lo agradecería enormemente...

Ronald Arvelo dijo...

Hola!!!
Estoy agradado de poder encontrar fotos de mis abuelos ... Justo cuando me disponía a aprender el dialecto directamente de mi abuelo Hernán, quien fue un gran defensor de la etnia ... nos vimos interrumpidos porque el destino le llevo a otro estadio de la vida... me fui a la universidad y ahora soy profesional y tengo mi familia en Caracas , pero siempre voy a mi estado Amazonas y colaboro en lo que esta a mi alcance desde mi zona de influencia , ... pienso que es inminentemente importante e ineludible para mi generación lograr plasmar toda la Nacion Baniva en libros y que debe darse como obligatorio la materia de dialectos indígenas en el Estado Amazonas. Debemos preservar nuestra identidad como Baniva que somos... y darle la importancia y el orgullo de sentirse Baniva, indígena , amazonense y Venezolano.

Hoy tomo la decisión que trabajare en este sentido para dar mi aporte a la historia de nuestra etnia... mis hijos hoy con nacionalidad española y Venezolana deben entender que su identidad es Baniva y sentirse orgullosos de ello...

Aun estamos a tiempo de hacer un pequeño pero poderoso cambio...

Un saludo y gracias por esta agradable sorpresa

Saludos cordiales
Isadack Arvelo
( Me hubiese gustado tener nombre indígena Baniva)

Nota: si tienen alguna bibliografía donde pueda leer mas , se los agradecería !!!