viernes, agosto 11, 2006

BANDOLERÍAS XLVIII

Los movimientos en sincronía de tu kata
te llevan como un gato sobre el tatami,
tus ojos se aguzan y buscan el combate
con precisión donde la calma se impone.

El Sensei guía con paciencia tu manita
y el coraje te brota como una caracola
que blinda tu ternura contra la dureza
de los callos que aparecerán pronto.

Aprendes el sanseru de ojo, oído y nariz
abrazados a lengua, cuerpo y espíritu,
haciéndose mellizos de color, voz y olfato
en comunión con gusto, tacto y justicia.

El karategui y tu cabello se empapan
mientras el esfuerzo te hincha el cuello
y necio en mi orgullo paterno te veo volar
como un pequeñísimo guerrero de paz.

Termina el kumite y llegas a abrazarme
con olores y gesto de fierecilla silvestre
que me llena de paz y alcanzamos el Do
al superarnos embriagados de querernos.

© Alfredo Cedeño

3 comentarios:

Anónimo dijo...

.......que me llena de paz y alcanzamos el Do
al superarnos embriagados de querernos.

y aunque el tiempo pase, siempre será así.....

¡Bellísimo!

Anónimo dijo...

Esos momentos al lado de tu hijo no tienen precio, siempre los recordarás y es el mejor regalo que Dios te ha dado.

"ERES UN PADRE INCREIBLE"
Gata

Anónimo dijo...

Un nuevo día compartido con tu tesoro
Un día en que ves con mayor orgullo como avanza en sus actitudes
de tan interesante actividad

Con tus ojos cargado de amor
una sonrisa, en donde no puedes esconder
el goce de ver su sincronía de movimientos
su cabeza mojada
sus ojos avispados y vivarachos
lanzando un grito que dan
salta y aparece como un pequeño guerrero listo para hacer justicia

Para luego darte un abrazo y llenarte de paz

Quedando embriagados de tanto amor

L.L. LARA