lunes, enero 08, 2007

LOWRY PARK ZOO

Un rinoceronte se balancea al borde de un charco
mientras una señora de excelente buen ver
y nalgas donde cualquiera chapotearía cual cerdo
pasa ondulante como una serpiente sin nido
y todos la vemos con ganas muy húmedas y viles.

Una cebra en celo encabrita febril a su macho
y desde la cerca divisoria un asiático de sandalias rotas
se ajusta unas gafas oscuras para ver mejor a la pelirroja
de tetas estrambóticas que rumia maníaca un chicle
y mueve su pelvis impúdica con falsa cara de tonta.

Un gorila se refocila con su hembra en las cuerdas
y una rubia de ojos como dos pozos de agua clara
se pega con escaso recato a su macho de bíceps tatuados
mientras él –con cara de fastidio- le soba una nalga
y todos lo vemos con manifiesta envidia a sus manos.

A fin de cuentas es un gran zoológico por donde paseo:
unos animales se entretienen naturales en sus jaulas
y otros irracionales –bípedos y humanos para más señas-
nos revolcamos en nuestra concupiscencia sin pasmos
mientras nos reímos considerándonos superiores.

® Alfredo Cedeño

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tiene, este zoo, una vista estupenda y algo de "alien" en sus entrañas. Al salir el sol me he convertido, como un pasajero más, en vouyer zoofílica del refocilo en el LOWRY PARK ZOO y me sorprendo de mí misma como una cebra, frotándome con un macho bípedo ausente.
Ch.