viernes, julio 14, 2006

QUINTETO

Strauss llega con un coro de violines
transformando una noche de invierno
en un remanso de hojas bajo la luna,
cien espejos multiplican las sincopas
con voz dulce de ángeles en pecado
anunciando el gozo seminal de siglos,
una campana clama por fieles e impíos
destazando las penitencias saltarinas
de los bandidos inocuos al regenerarse,
la canción se despelleja tardía
arrastrando los dolores que una viuda
entregó a la tumba que la liberó ayer,
y una escoba se estrella en una colmena
desatando los dardos amellados
de una cabalgadura que caga cerezas.

© Alfredo Cedeño

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