miércoles, octubre 25, 2006

CANCIÓN 1

Como un submarino en un charco
las cuerdas de la guitarra se rompen
en las costillas de un enemigo caído.

Como una bandera rasgada en la luna
los llantos de un cariño perdido cambian
en los esfuerzos de la suerte de un verdugo.

Como un indio perdido en una cloaca
los cueros de un tambor lloran
en las súplicas por agua de un vencedor.

Como una melodía de Chopin en un burdel
las bendiciones de un cura lisiado ruedan
en las limosnas de una monja morbosa.

Como un niño jugando con los duendes
las horas se van estirando suaves y brillan
en los arrullos de las canciones sin tristeza.

® Alfredo Cedeño

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Melodía sin desperdicio!!!

Anónimo dijo...

Precioso canto Alfredo. Besos.

Patricia Helena Velez R.

Anónimo dijo...

Quiero ser niña-duende y jugar con los pájaros hasta que se vuelvan horas: azules, de arena, sinfónicas, de seda y tristes. Ch.