martes, octubre 24, 2006

VIRGINIA XVII

Miradas sutiles de sensualidad perdida vagan en el supermercado
de señoras que compran con la monotonía retratada en su paso
y sus nalgas que no saben pecar se perfilan bajo las telas caras.

Las berenjenas son lozanas y los tomates rozagantes en sus cajas
donde las manos comenzando a marchitarse las van escogiendo
con un desdén sufrido que ni ellas mismas alcanzan a entender.

Los enlatados se asoman perfectos como Romeos sin Julietas
y el otoño se queda afuera sin dar paso al invierno en sus camas
a mitad de camino entre lo pacato y la libre cortesanía descocada.

Los pasillos son una emboscada que les velan las miradas vacuas
de los besos que nunca supieron provocar y se les empaña la risa
como las alas de aquellas golondrinas que nunca pudieron alcanzar.

Las canciones se cuelan entre unos parlantes simulados al aire
y los cajeros riegan carcajadas con gestos simples e irreverentes
de complicidad que las hembras pasmadas no pueden entender.

® Alfredo Cedeño

1 comentario:

Anónimo dijo...

Alfredo me pareciò exquisita esta VIRGINIA XVII, de verdad que SÌ... ¡¡¡¡Muy buen escrito!!! Un beso

Cristina Chaca