sábado, octubre 21, 2006

POSTIGOS

Las puertas de los dolores se abren cada mañana y cada noche
para llenarme de desiertos las alas oscuras y rotas
llegan alzando el picaporte con precisa alevosía sin mañanas.

Las ventanas cantan con los demonios de sueños derrotados
y los talismanes se revientan en la piel de las calles sin puerto
enredándose al destino desordenado en las dudas eternas.

Las cancelas del miedo son de acero y guardan los despojos
quincenales de las culpas amplias de lo que no fue
o que me antojé de no dejarlas ser en este erial de cariños.

® Alfredo Cedeño

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me antojo de ser estrella perdida en un postigoº que no padece de los dolores de las calles rotas. Ch.

ºDel lat. postīcum