sábado, octubre 07, 2006

MISA

Con el corazón lleno de cardenales
te busco día a día como un velero
sin equipajes ni una ruta de escape

Llego profano a olvidar tus recuerdos
con cariños sin vientos que te besen
ni soledades que puedan vencerse.

Una alcancía de besos que perdí
bajo mis sueños en camas heladas
de coitos secos y llenos de hastío.

Te sueño en una luna de miel áspera
con texturas de campanas que doblan
en estos funerales sin resurrecciones.

® Alfredo Cedeño

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, Alfredo, por este interesante desgarramiento reflexivo. El único problema es que no podemos escapar de la Resurrección. La Eternidad a todos nos pertenece en última instancia gracias al Amor Incondicional de Dios. Felicidades.

Orlando Alcántara

Anónimo dijo...

Una alcancía de besos que perdí
bajo mis sueños en camas heladas
de coitos secos y llenos de hastío.

Crudo pero real el desazón de solo el placer.

Me gusta la construcción de este poema, muchisimo.

Paz

Anónimo dijo...

Hay un gran deseo, mucho amor para dar, es la búsqueda del amor en su sentido más puro, eso que está en algún lugar esperando por nosotros, sin hastío, sin funerales y en la resurrección plena.

Anónimo dijo...

Las resurrecciones juntaron en cópula los dos cuerpos tras las misasº, donde se embriagaron con los aromas del vino. Ch.

ºDel b. lat. missa, despedida, misa

Anónimo dijo...

Una mala sensación o experiencia se convierte en un lindo poema. Mi abrazo.

Liliana Betancourt

Anónimo dijo...

Te busco día a día como un velero.

Llego profano a olvidar tus recuerdos.

Bajo mis sueños en camas heladas.

Te sueño en una luna de miel áspera.

Un beso
Gata