miércoles, octubre 18, 2006

SUBSTITUTOS

Bajo tus parpados puse las estrellas de mar
que los naipes de la tarde regaron en la playa
como sucedáneos de tus deseos al tocarme
igual a velas que encienden plegarias limpias
cuando me ves y estremeces como tambor
marcando el ritmo en tus pies al bailarme impía.

Encima de tus cabellos encontré tres palmas
como las que celebraron la entrada a Jerusalén
de Magdalena en ejercicio de sus pecados limpios
y me abrigué de las tormentas de mi corazón
amarrando los pecios de los gritos despechados
que a veces se dejan caer en mi garganta.

Entre las vueltas de tus faldas descubro un siempre
de nuncas que se diluyen como la lluvia en la arena
de mañanas que brincan sobre las quebradas
de bailes descolgándose en tus hombros claros
como llamadas de vaivenes insolentes de navíos
en los bordes fatales de tu desnudez arrollándome.

® Alfredo Cedeño

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